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En los diferentes trazos que puede presentar una letra,se definen los siguientes términos:
Travesaño: es la línea horizontal que sobresale de la línea vertical primaria.
Cuello: Es la l1nea que une los dos ojales de la letra g de caja baja.
Oreja: Es la l1nea que sobresale del ojal en la letra g de caja baja.
Remate: Se denominan asl a los breves trazos finales, ligeramente perpendiculares a los principales de una letra.
Filete: Es la l1nea horizontal situada entre verticales, diagonales o curvas
Contrapunzón: Se llama asl a la forma cerrada o parcialmente cerrada definida por una línea.
Vértice: Es el punto de unión de dos astas inclinadas.
Cola: Es un breve trazo en ángulo con el trazo principal.
Piema: Es un trazo vertical o diagonal pronunciado.
Apice: Es el final de un trazo que no termina en gracia.
Enlace: Es la conexión entre el remate y el asta.
Ojal: Es la l1nea curva que forma un lazo, un óvalo o un circulo. |
Cola, es un trazo pequeño y breve que se sitúa en ángulo con el trazo principal. Puede ubicarse cortando el contrapunzón, como ocurre en la "Q" mayúscula del alfabeto Century; o partiendo de éste, como en la tipografía Berling. También lo puede rozar levemente, como en la "Q" de la tipografía Cooper Black.
Por último, señalaremos un elemento contrapuesto a la cabeza, que es el vértice. Es el punto de unión de dos astas oblícuas. Puede ser plano o en ángulo.
Ligaduras tipográficas
No hay que confundir esta pequeña ligadura propia de la letra "g" minúscula en concreto, con lo que llamamos ligaduras tipográficas, las cuales consisten en la unión de dos caracteres de un modo reconocible.
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Llamamos ligaduras tipográficas a la unión de dos o más caracteres de un modo reconocible, dando al texto compuesto una personalidad e identidad propia, como en este anagrama creado por Thomas Morris. |
En los manuscritos medievales era bastante habitual combinar varias letras en una sola, para así poder ahorrar espacio dentro de una página si se estaba escaso de márgenes. Como resultado de las limitaciones físicas impuestas por los tipos tallados en metal, que como sabemos, suponen la evolución de la escritura manual utilizada en los libros manuscritos, ocurría que ciertas combinaciones de letras no casaban ni concordaban correctamente, sino que dejaban entre determinados caracteres un espacio gráfico que estéticamente no resultaba favorable, siendo poco atractivo para la composición de la palabra o texto. La creación de las ligaduras, consistente en la combinación de dos o más letras en un mismo tipo de metal, consiguió eliminar este inconveniente, permitiendo además crear una serie de refinamientos tipográficos muy utilizados durante muchos siglos, aunque en la actualidad hayan caído en desuso.
Durante el primer período de la composición en metal, la utilización de ligaduras fue muy corriente, así como constante su creación, según lo fueran demandando los diferentes alfabetos. En esta época, la calidad individual de cada uno de los caracteres empleados era de máxima importancia, ya que eso garantizaba una buena impresión final y una composición armónica. Pero el tipógrafo se encontraba con que algunas combinaciones de tipos no resultaban estéticamente aceptables. La cantidad de espacio alrededor de cada tipo quedaba determinada por el propio cuerpo de metal donde se había grabado la letra. Una misma letra disponía del mismo espacio a la derecha ya la izquierda, para poder combinarse con otros tipos.
Muchos impresores fundieron distintas ligaduras para adaptar estos espacios entre letras. Por otro lado, permitían también poder mantener un valor tonal uniforme dentro de la composición a lo largo de toda la línea. No obstante, debemos señalar que no es posible establecer ligaduras con todos los tipos de letras, ni con todas las familias. Cuando nos veamos obligados a comprimir, por razones estéticas, el espacio entre letras, habremos de recurrir, para determinadas familias, y determinadas letras, a reducir el espacio disponible, comprimiendo las letras. Las ligaduras han de reservarse para textos compuestos con un espaciado normal, ya que, como fueron diseñadas para mantener de manera continuada el valor tonal de una composición normal, es decir, con un espaciado regular entre letras, si las empleásemos en textos muy abiertos o muy comprimidos, romperíamos por completo la uniformidad.
Seamos, pues, cautos cuando hagamos uso de las ligaduras, teniendo sobre todo en cuenta el alto valor estético y de tradición tipográfica que lleva asociado su uso. No obstante, podemos apreciar trabajos tipográficos de alta calidad en algunos de los alfabetos realizados por el diseñador Herb Lubalin: en su alfabeto Avant Garde creó un conjunto amplio de ligaduras, entre las que incluyó alternativas poco usuales, muy útiles en el trazado de logotipos.
Letras ornadas y finales
Nos referimos, por último, a un tipo especial de caracteres que aparecieron con profufusión en el mundo de la tipografía a partir del siglo XVII: los caracteres ornados y las letras finales. Se usaban principalmente para poder equilibrar una página, además de para rellenar líneas, adornando de paso el texto.
En la actualidad, apenas hay familias que posean letras con estas características, ya que los modernos métodos de fotocomposición han conseguido salvar los problemas de espaciado que se solucionaban con las letras finales, y sólo se recurre a las letras ornadas en algunas familias con fines meramente estéticos.
Como hemos adelantado ya, podemos decir que las letras ornadas son caracteres cuya finalidad es meramente decorativa, pues prolongan sus trazos terminales por debajo de la línea base, ya sea en dirección izquierda o derecha. Las letras ornadas suelen ser letras mayúsculas, y aunque en algunas familias de caracteres las encontramos en caja baja, esto suele ser bastante excepcional.
El uso adecuado de las letras ornadas puede conducir al diseñador a soluciones gráficas de alto valor estético. Se utilizan sobre todo en tipografía moderna para la realización de logotipos, ocupando estos caracteres el lugar de la inicial.
Las letras finales son aquellos caracteres en caja baja que se nos presentan con sus trazos terminales muy prolongados. Se utilizaban principalmente para rellenar líneas con problemas de espaciado entre palabras, aunque además se buscaba una cierta finalidad decorativa. El trazo que se prolonga se apoya siempre en la línea base, por lo que se hace imposible la unión de dos caracteres seguidos usando como unión una letra final. Podemos decir que los caracteres finales casi han desaparecido de la tipografía moderna, quedando reservado su uso para aplicaciones estéticas intencionadas por parte del diseñador con alto contenido evocador de los estilos de composición de otras épocas. Como, de hecho, apenas hay familias que posean letras terminales, el diseñador que quiera recurrir a su empleo habrá de recurrir a un calígrafo experto que le pueda crear dichos trazos.
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