Los productos y organizaciones prósperos tienen
su propia «personalidad». Así como las personalidades humahas son complejas, también la son las personalidades de los productos y las organizaciones. Las marcas y los logotipos de los productos y las organizaciones son condensaciones de realidades
complejas en una afirmación simple, en una declaración que puede ser controlada, modificada, desarrollada y madurada en el curso del tiempo
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El logotipo de Rolls Royce
es una combinación del nombre de
marca, Rolls Royce y el recurso
gráfico R.R. Tales marcas compuestas pueden conservar su coherencia incluso cuando se cambia el nombre. |
De hecho, hablar de las «marcas y logotipos» como de dos cosas distintas es un tanto desorientador.
Las marcas, que son los medios por los cuales los
comerciantes distinguen sus productos o servicios
de los que ofrecen otros, encajan en dos grandes categorías: nombres de marca (por ejemplo, las palabras
Rolls Royce, Silver Shadow, Corniche, etc.) e imágenes de marca (por ejemplo, la «dama voladora» utilizada en los automóviles Rolls Royce, denominada,
en propiedad, Espíritu del Éxtasis), los radiadores
frontales de los Rolls Royce, etc.
A menudo, los nombres de marca tan sólo son
denominados «marcas» y las imágenes de las marcas, sobre todo las bidimensionales, «logotipos». De
hecho, se trata nada más que de diferentes tipos de
marcas utilizadas por los comerciantes para distinguir sus productos.
Complicaciones adicionales se deben a que muchas de las marcas más famosas del mundo (coca-
Cola' Ford o Kellogg's, por ejemplo) son nombres de
marca que se muestran en una forma gráfica distintiva. La marca compuesta, en consecuencia, es tanto
un nombre de marca como una imagen de marca.
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| Este logotipo es claramente identificable con el de Coca-Cola, aunque no figure el nombre. |
La Coca-Cola reaccionará enérgicamente ante el pirateo o la utilización no autorizada de su nombre;
también lo hará ante el pirateo o la utilización no
autorizada de! distintivo estilo del logotipo «Coca-Cola»' con sus colores rojo y blanco y su escritura
fluida, aunque las palabras «Coca-Cola» se cambiaran por otras.
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| Las marcas y los
logotipos constituyen el lenguaje más internacional del mundo Cruzan las
fronteras fácilmente y proporcionan a
las organizaciones un medio fácil de transmitir un mensaje inequivoco y
uniforme a los consumidores. |
Por otra parte, aunque las primeras marcas comerciales, como su nombre indica, fueron utilizadas
por comerciantes y negociantes, la utilización de
nombres y recursos distintivos se ha extendido en
gran medida y, actualmente, los hospitales, los organismos gubernamentales, los clubs privados y toda
clase de organizaciones que no se dedican al comercio utilizan marcas de diversas especies
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Los logotipos no son en absoluto una prerrogativa exclusiva de las organizaciones
comerciales. Por ejemplo, los objetivos
de Naciones Unidas quedan claramente definidos en su distintivo logotipo.

Una marca y logotipo bien
logrados pueden convertirse en una
posesión valiosa, como en el caso del
vodka Smirnoff |
Lo que ha ocurrido, naturalmente, es que las marcas se han convertido en mucho más que simples recursos para distinguir productos: se han convertido
en avales e indicadores de calidad, de valor, de fiabilidad y de origen. Se han convertido en algo así como mensajes abreviados que permiten a los consumidores identificar productos, servicios y organizaciones. Un perfume con el nombre y el logotipo
de Chanel será más valorado que otro que se llame
Jenkins, Patel o Schwarz.
Desde comienzos del siglo XIX, las leyes de Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países
avanzados empezaron a reconocer que las marcas
eran propiedades valiosas. Se hizo posible obtener
el reconocimiento oficial de la propiedad de una marca o un logotipo, registrándola, y vender o ceder
bajo licencia los derechos Inherentes a una marca o
un logotipo determinados. Esto ha continuado hasta
el presente, y las marcas se venden a menudo por
sumas enormes. En 1987, por ejemplo, Grand Metropolitan, de Gran Bretaña, compró la compañía
Heublein a RJR Nabisco por bastante más de mil
millones de dólares. La mayor parte del «valor» de
la transacción se debió, indudablemente, a la marca
y logotipo Smirnoff, que era una de las principales
marcas de Heublein.
Las marcas comerciales y los logotipos son algo
más que simples palabras o imágenes:
- Identifican un producto, un servicio o una organización.
- Lo diferencian de otros.
- Comunican información acerca del origen, el valor, la calidad.
- Añaden valor; al menos en la mayor parte de los
casos.
- Representan, potencialmente, haberes valiosos.
- Constituyen propiedades legales importantes.
Breve historia
Los comerciantes han utilizado desde muy atrás
marcas de fábrica y recursos visuales para distinguir
sus productos. Un ceramista identificaba sus vasijas
imprimiendo la huella del pulgar en el barro húmedo, en la parte inferior de la vasija, o poniéndole su marca (un pez, una estrella o una cruz, por ejemplo). Podemos suponer, sin gran riesgo de equivocarnos,
que las imágenes de marca o logotipos, antecedieron a los nombres de marca.
El orgullo por el objeto fabricado tenía, sin duda,
algo que ver en esto, pero el buen ceramista esperaba también que sus clientes buscasen su marca y
comprasen sus vasijas, prefiriéndolas a las de otros
ceramistas. Esto, por supuesto, convenía también al
consumidor. Si se querían vasijas que diesen buen
servicio, era más seguro comprarlas al mismo ceramista que arriesgarse a comprar un producto quizá
no tan bueno. A la inversa, si un producto de un determinado ceramista había resultado insatisfactorio, uno aprendía a buscar su marca para no comprarla.
Naturalmente, los malos fabricantes de vasijas no
tardaron en darse cuenta de que un modo de colocar sus mercancías, al menos a corto plazo, era marcar las vasijas de baja calidad de tal modo que los
clientes creyesen, equivocadamente, que era obra de un ceramista hábil y de confianza.
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En la Edad
Media, los logotlpos se utilizaron
ampliamente para indicar poder y
autoridad. Incluso los campesinos analfabetos reconocian el águila de los
Habsburgo, la flor de lis de Francia, el
crisantemo imperial o la concha del peregrino. |
En el curso de los siglos, las marcas y los logotipos se utilizaron sobre todo a escala local. Las excepciones eran las marcas distintivas utilizadas por
reyes, emperadores y gobiernos. La flor de lis francesa, el águila de los Habsburgo en Austria-Hungría
y el crisantemo imperial en Japón indicaban propiedad o control. De modo similar, la concha de Santiago, derivada de la leyenda del altar de San Jaime
en Santiago de Compostela, en el noroeste de España, gran centro de peregrinación en tiempos en que los Santos Lugares de Palestina estaban cerrados por los musulmanes a los peregrinos, fue utilizada ampliamente en la Europa prerrenacentista como símbolo de piedad y de fe.
En los siglos XVII y XVIII, cuando empezó la fabricación a escala considerable de porcelana fina,
muebles y tapicerías en Francia y Bélgica, gracias, en
gran medida, al padrinazgo regio, las marcas comerciales y los logotipos se utilizaron por las fábricas como indicadores de calidad y origen. Al mismo
tiempo se dictaron leyes más rigurosas sobre el marcado de los objetos de oro y plata para que el comprador pudiese confiar en el producto.
Sin embargo, la utilización a gran escala de marcas comerciales y logotipos se remonta tan sólo a
poco más de cien años atrás. En la segunda mitad
del siglo XIX, las mejoras en las comunicaciones y
en los procesos de fabricación permitieron, por vez primera, la masificación de los productos de consumo, y muchas de las marcas más conocidas en la actualidad se remontan a ese período: las máquinas de
coser Singer, los refrescos Coca-Cola, Bass Beer, los
copos de avena Quaker, los viajes Cook, el jabón
Sunlight, los cereales Shredded Wheat, las películas
Kodak, los cheques de viaje American Express, las
judías tostadas Heinz y los seguros Prudential son ejemplos de ello.
Pero la auténtica explosión de las marcas comerciales y los logotipos se ha producido en el curso de
los últimos treinta años. La televisión tiene mucho
que ver con ello, así como el rápido auge de las industrias secundarias y de los servicios. Los astilleros,
las minas de carbón y los altos hornos no necesitan
demasiado las marcas comerciales y los logotipos,
pero los fabricantes de comidas preparadas, las
compañías de tarjetas de crédito, los proveedores de
equipos de audio y de alta fidelidad, las compañías
de electrónica y las cadenas de restaurantes rápidos
consideran que sus marcas y logotipos están en el
corazón mismo del negocio.
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