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Maquetación del texto (1ra. parte)
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por Milko A. García Torres |
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Maquetación,
composición de página, compaginación, son diferentes
términos que se usan para referirse a una misma cosa: la manera
de ocupar el espacio del plano mensurable que es la página. Todo
diseñador gráfico, cuando inicia su carrera, se encuentra
con el problema de cómo disponer el conjunto de elementos de diseño
impresos (texto o imágenes) dentro de un espacio dado, de tal forma
que se consiga un equilibrio estético entre ellos y en el conjunto. El diseño de la retícula base
Lo primero que todo
diseñador gráfico debe tener en cuenta antes de proceder
a crear la retícula (base sobre la que se asientan los elementos
gráficos) es el objetivo de comunicación gráfica
que se pretende. Es un proceso previo de comprensión y conceptualización
de la esencia del tipo de mensaje a transmitir y el estilo de comunicación
que se quiere conseguir. Así, por ejemplo, la retícula quedará
condicionada a las características del documento gráfico
de que se trate, de tal manera que un libro de lectura tendrá una
retícula muy distinta a una revista de modas, un periódico
o un folleto publicitario. Adicionalmente, la cantidad de fotografías
o ilustraciones a utilizar en la página y la tipografía
serán condicionantes en el proceso de creación de la retícula.
Las posibilidades
de disposición de elementos gráficos en una retícula
de una sola columna son muy limitadas y, en general, se muestra más
rígida que otras variantes de retícula. Lo que, en todo
caso, el diseñador debe tener en cuenta es que la variedad de opciones,
entre las que puede elegir con respecto a los márgenes de los bordes
para retículas de una sola columna, crearán en cada caso
sensaciones de lujo, tensión, formalidad o informalidad y proporcionarán
al tema expuesto énfasis diferentes. Aspectos esenciales de la retícula El diseñador,
al elegir una retícula, debe decidir sobre los márgenes
superiores e inferiores, interiores y exteriores de la página con
relación a la zona de disposición del texto. También
tiene que optar sobre la tipografía a utilizar, el cuerpo (tamaño
medido en milímetros o en puntos) del tipo, el cuerpo de los títulos
y subtítulos, la alineación de párrafos, el espacio
vertical entre líneas, el espaciado entre caracteres (kern) y el
número de líneas por página. Finalmente, y esta es
un decisión importante, deberá decidir sobre el número
de columnas a utilizar, que serán tantas como quiera, y la distancia
entre ellas. Sin embargo, no conviene olvidar que las columnas se utilizan
sobre todo para texto y, por tanto, deben tener en cuenta la funcionalidad
de la anchura de las mismas. Se pueden elegir tantas columnas como se
quiera pero existen algunas convenciones sobre el número más
apropiado para cada caso. Así, por ejemplo, se considera que una
retícula de tres columnas es adecuada para folletos, dado que proporciona
anchas y legibles columnas de texto, y la flexibilidad de poder subdividirlas
en seis columnas para darle una mayor versatilidad en la disposición
de los elementos.
La fórmula
de dos columnas, que puede ajustarse fácilmente a cuatro, con la
anteriormente descripta, son las más utilizadas en trabajos de
diseño gráfico. En general, cuando el número de columnas
es par se consigue una distribución más equilibrada en la
página, aunque, por otra parte, puede resultar carente de originalidad.
Un número impar de columnas en la retícula suele proporcionar
un estilo diferente e incluso más original pero, por otra parte,
puede resultar más difícil conseguir un cierto nivel de
equilibrio. Otro aspecto a considerar es la forma en la que vamos a modular
la página o, dicho de otra manera, distribuir en campos el espacio
en el que distribuiremos los elementos del diseño. 1 - 2 |
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