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Estos
contenidos pertenecen a Jorge Frascara.
Una
breve reseña Histórica ayudará a ver la evolución
de la definición del diseño gráfico tanto en términos
de la actividad en sí, como en términos de la perspectiva
del público en general.
El diseñador gráfico es un profesional de reciente definición
en lo que se refiere a su preparación, su actividad y sus objetivos.
La concepción de la profesión y su metodología tal
como aparece presentada quí es un fenómeno que data de los
años cincuenta. Puede argumentarse que comunicaciones gráficas
con fines específicos fueron desarrolladas desde el año
25.000 antes de Cristo, pero las diferencias de métodos de trabajo,
ciencias auxiliares y formación requerida son tales que no es posible
realmente identificar al diseñador gráfico actual con el
brujo de Cro?magnon, con el xilógrafo del siglo XV o con el litógrafo
de 1890. Mientras que el hombre prehistórico ejecutaba su trabajo
en un contexto humano pequeño e integrado en el que el lenguaje
gráfico formaba parte de un continuo social vital, nuestro diseñador
actual comunica sus mensajes por medios masivos, no ejerce control directo
sobre el acto comunicacional final y se dirige a una variedad de receptores
acerca de quienes posee la información teórica que le permite
producir mensajes efectivos.
El xilógrafo del siglo XV, al grabar una página en un taller
de impresión, está más conectado con el litógrafo
de 1890 que éste con el diseñador actual. En aquellos casos
la técnica y la imagen son lo que cuenta, siendo el artista el
único juez de calidad. La influencia del estilo de la época
es directa, tal vez con un poco más de amplitud en 1890, permitiendo
al diseñador una relativamente mayor variedad de opciones.
Actualmente los requerimientos comunicacionales de un proyecto pueden
satisfacerse eligiendo un estilo posible entre una gran cantidad de posibilidades
desarrolladas a través de la historia, requiriendo del diseñador
un juicio selectivo que no sólo debe elegir belleza sino, más
específicamente, la clase de belleza adecuada a los requerimientos
comunicacionales. La elección deja de basarse solamente en el gusto
personal.
Durante el siglo XIX el diseño de mensajes visuales fue confiado
alternativamente a dos profesionales: el dibujante o el impresor. El primero
estaba educado como artista y el segundo como artesano, ambos en muchos
casos en las mismas escuelas de artes y oficios. El impresor muchas veces
vio arte, en el uso de ornamentos y en el cambio de fuentes tipográficas,
estilos y medidas, en sus composiciones impresas. El dibujante vio a la
tipografía como elemento secundario y prestó atención
a los aspectos ornamentales e ilustrativos en el campo de lo que hoy entendemos
por diseño gráfico.
El interés en la ornamentación y en la proliferación
de cambios de medida y estilo tipográfico como sinónimo
de buen diseño continuó con gran ímpetu hasta fines
del siglo pasado. El Art Nouveau, cuya importancia crece hasta 1920, con
su clara voluntad estilística, si bien mantuvo un alto nivel de
complejidad formal, lo hizo dentro de una fuerte coherencia visual, descartando
la presencia de varios estilos tipográficos en un mismo trabajo.
Es en este sentido que el Art Nouveau representa un movimiento hacia un
mayor orden visual.
El
siglo XX
Los
movimientos de vanguardia mencionados nacieron de un espíritu revisionista
evidente en todas las actividades artísticas de la época.
La segunda década del siglo muestra no sólo una proliferación
de nuevos estilos artísticos, sino también una proliferación
de manifiestos y publicaciones, mediante los cuales los artistas, diseñadores,
arquitectos y educadores expresaron verbalmente sus posiciones.
Dos elementos de particular interés se inician en estos años
se desarrollan en la tercera década: uno es el cambio de estila
gráfico, que muestra una reacción contra el predominante
organicismo y eclecticismo ornamentalista de la época y propone
un estilo más desnudo y geométrico. Este nuevo estilo, conectado
con el Constructivismo, el Suprematismo, el Neoplasticismo, el Stijl y
parte del Bauhaus, va a ejercer una influencia duradera ineludible en
el desarrollo del diseño gráfico del siglo XX. El otro elemento
de importancia en relación con la práctica profesional actual
es el creciente uso de la forma visual como elemento comunicacional. Este
elemento aparece tanto en los diseños producidos por movimientos
fundamentalmente expresivos como el Dada, como en otros fundamentalmente
constructivo, como el Stijl.
La organización tipográfica libre de la portada del periódico
"Der Dada", publicado en Berlín en 1919, por ejemplo,
expresa inmediatamente el espíritu del movimiento, su irracionalidad.
su búsqueda de libertad y su oposición al estado de cosas
de la época y a sus expresiones visuales.
Así como los dadaístas usaron el nivel visual de sus mensajes,
para manifestar su concepción artística, lo mismo hicieron
lo, artistas del Stijl: El logotipo diseñado por Doesburg en 1917,
comunica claramente el carácter geométrico y el rigor formal
del movimiento.
Aunque estos ejemplos coinciden con nuestra concepción actual del
diseño gráfico, hay una diferencia significativa entro estos
diseñadores y los buenos diseñadores actuales que aparecieron
cuando aquellos se embarcan en el diseño de comunicaciones para
terceros, es decir, en comunicaciones en las cuales ellos mismos no son
el cliente y la fuente de los mensajes. En estos casos la presencia del
diseñador en el mensaje se transforma en ruido, como por ejemplo
en el aviso para Pelikan diseñado por Kurt Schwitters en 1924,
que parece un aviso anunciando Constructivismo más que un aviso
anunciando tinta Pelikan. Los frascos de tinta aparecen como un elemento
incidental no integrado en el contexto que los rodea. El diseño
del aviso no se relaciona con el carácter caligráfico de
las etiquetas de los envases, ni consecuentemente con la imagen del producto,
y las formas geométricas no se relacionan con el uso de la tinta
del dibujo.
A pesar de esto los trabajos de raíz constructivista sientan los
mejores precedentes de la década del 20 en materia de claridad
de mensaje. Aunque el estilo estético sigue desarrollando un papel
preponderante, los diseños de Moholy Nagy y Herbert Bayer para
el Bauhaus muestran una reducción de ruido y un creciente interés
por ordenar el mensaje tipográfico de una manera fácilmente
legible.
Estos enfoques relacionados con la moda y con los estilos artísticos
coexisten con la preocupación por funcionalidad en diseño
gráfico.
A
pesar de que el alfabeto que Edward Johnston diseñó en 1917
para las subterráneos de Londres no obtuvo la publicidad que rodeó
a las exploraciones de sus colegas del continente europeo, su trabajo
se relaciona con la práctica profesional actual (en lo que se refiere
a producción de diseño para información) más
que el de aquéllos.
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