Sección 01 Teoría del Diseño Gráfico
Cada uno ve lo que sabe
Imagen de la D.G. Paola L. Fraticola

por Paola L. Fraticola
Recopilación y adapatación del libro "Diseño y Comunicación visual "
de Bruno Monari.


Es sabido que un buen impresor cuando elige un libro nuevo y lo mira y vuelve a mirar por todas partes, abre la cubierte, acompañándola con la mano, observa los caracteres tipográficos, la manera cómo están dispuestos y de que tipo son, y si son originales, o de fundición secundaria, observa y critica el papel, la encuadernación, el dorso del libre si es recto o curvado, la manera cómo empieza el texto (a que altura), cómo son los márgenes, cómo termina, cómo esta dispuesta la numeración, y tantas otras cosas. Un lector que nada sabe de impresión lee el titulo y el precio, compra el libro y lo lee, pero si le preguntamos el caracter que tenía el libro, no sabe responder, no le interesa. En su mundo privado de imágenes no existen puntos de contacto con estas cosas que no conoce; no ha visto la clase de carácter tipográfico que existía.

Conocer las imágenes que nos rodean equivale a ampliar las posibilidades de contactos con la realidad; equivale a ver y a comprender más. Por ejemplo, es muy intersante ver las estructuras de las cosas, aunque sean las de la parte más superficial, lo que se llama "textura", es decir, la sensibilización (natural o artificial) de una superficie, mediante signos que no alteren su uniformidad. Una hoja de papel blanco presenta una superficie poco interesante si es lisa, más interesante si es rugosa, aún más interesante si estas rugosidades tienen una disposición estructural reconocible como, por ejemplo, los poros de la piel, que dan, como comunicación visual, precisamente la idea de piel. Pensemos en la piel de los animales, del lagarto al cocodrilo, pensemos en la corteza de los árboles, en el muro encalado, en el hormigón. Todo lo que el ojo ve tiene una estructura superficial, y cualquier tipo de signo, de granulación, de estriado, tiene su significado bien claro (tan cierto es que si viéramos un vaso con una superficie de piel de cocodrilo, ello no nos parecería normal).

Las industrias textiles conocen muy bien este principio de animar una superficie, cuando fabrican los tejidos que tienen "una mano" (como se dice), es decir, un efecto táctil particular, vinculando -se entiende- a una comunicación visual precisa. Especialmente en los tejidos para caballero, existen muchas maneras de hacer interesante una superficie de tramas uniformes.

... No es somamente la forma que tenemos que tener en cuenta, sino también la apariencia...

Un buen ejercicio es transformar con nuestra propia inventiva y con los medios que tenemos a mano, una hoja color blanco normal, común e inexpresiva. Pero sólo procurando modificar la superficie, conservando la forma, la uniformidad, o lo que es lo mismo, sin hacer composiciones artísticas. No caigamos en la tentación de querer diseñar rápidamente un proyecto, de la misma manera que quisiera en seguida conducir un automóvil o tocar un instrumento.

Ejemplo de la práctica:

Naranja:

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Manzana:

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Ovillo:

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Luna:

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Pelota de Madera:

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