El principio de funcionalidad
Funcionalidad es la cualidad que tienen algunas formas, objetos o elementos de cubrir o satisfacer una necesidad.
Los criterios de funcionalidad siempre o casi siempre han estado presentes en el diseño industrial y la ingeniería, aunque considerados desde ópticas a veces muy dispares según las épocas o las escuelas.
En el diseño gráfico y la publicidad la funcionalidad cuenta, pero sólo de manera relativa. Por lo menos, eso cabe deducir de lo que se ve en el mercado. Los maledicientes comentan que tal cosa sucede en publicidad porque mientras unos "inventan" otros pagan la factura. En diseño gráfico quizá quepa achacar esto a la incultura generalizada que sobre la imagen hay en el mundo de la empresa y las instituciones, y a las modas, a veces "terribles", que de tiempo en tiempo nos arrasan.
En este artículo se tratarán los siguientes temas:
- Importancia de la funcionalidad
- La función y el símbolo: dos magnitudes compaginadas
- Los planos dominantes de la función y la simbolización
- Si la información es una necesidad... entonces el diseño es una función y un símbolo
- Ejemplos: herramientas para mejorar la funcionalidad
- Dimensionar y acotar
- Micro lectura y macro lectura
- Segmentar y jerarquizar
- Referenciar
- Uso del color
- Uso de puntos de vista
- Narrar
- Bibliografía.
Inportancia de la funcionalidad:
Una función es siempre el correlato de una necesidad. Y todos sabemos que en el orden de las necesidades encontramos muchas variables.
Existen necesidades primarias y caprichos; cosas inaplazables y otras siempre aplazadas.
También sabemos que sucede de manera similar en el mundo de las empresas, que en tantas cosas se comportan como entes orgánicos. Sus necesidades presentan múltiples órdenes y jerarquías. Pueden ser necesidades económicas, de comunicación, de personal, etc. Y se presentan en todos los grados de la escala de valores.
Lo normal es que cuando una empresa lanza una campaña de publicidad o publica un catálogo sea para cubrir una necesidad. Esto es, para alcanzar unos objetivos. Y aquí es donde el diseño gráfico debería cumplir su papel con la misma efectividad con la que una llave abre una cerradura. Por lo menos, tal debería ser la parte esencial del objetivo de los diseñadores. Y así se debería evaluar el diseño.
Pero la cosa, evidentemente, no es tan sencilla. ¿Qué enturbia esto? El cerebro. O en otras palabras: la manera "humana" de ver las cosas, de emitir juicios, de ponderar la razón y la pasión, la verdad y el placer o la estética.
La función y el símbolo: dos magnitudes compaginadas.
Los juicios humanos nunca se fundamentan en una razón absoluta. Tampoco sucede esto con nuestras necesidades ni con las cosas que las satisfacen. Todo, para el ser humano, presenta más de una faceta. De manera que vivimos rodeados de cosas que siempre pueden ser consideradas desde muchos puntos de vista y suscitar numerosas opiniones.
Aislar la funcionalidad de este pequeño caos en el que vive nuestra razón cotidiana es un error frecuente.
Pongamos un ejemplo: nadie ignora la funcionalidad de una silla: tomar asiento, descansar. Parece algo tan trivial que no merece la pena hablar de ello, pero tal consideración esconde una mirada miope. Una silla no sólo sirve para eso, ni se valora sólo por eso. Desarrollemos el ejemplo:
 
El presidente de la compañía, por no hablar del Presidente del Gobierno, va a acudir de visita a un centro en el que nosotros tenemos la responsabilidad de preparar la acogida. Como una silla es una silla, disponemos varias sillas de cocina, con sus patas de madera rústica y su asiento de enea bastante limpio, para que las autoridades se reúnan. No hay nada que impida a un Presidente tomar asiento en ese tipo de silla. Pero no lo consideramos adecuado.
Y éste es el nudo de la cuestión: toda función lleva aparejado un aspecto simbólico. Y ambas cosas son inseparables. Piense el lector en cualquier tipo de necesidad. Tomemos el transporte. Y el automóvil, que es la máquina que cumple la función de transportarnos. Ahora hagámonos algunas preguntas:
- ¿Cuántas personas conocemos que hayan comprado un automóvil concreto porque es capaz de moverse y llevarles dentro?
- ¿Cuántas conocemos a las que haya influido la línea, el color o la marca?
- ¿Cuántas conocemos que utilicen asiduamente un Porsche 911 para transportar gallinas?
- ¿Creemos que en el automóvil sólo hay función y no valores simbólicos añadidos?
La más elemental de las lógicas se esconde detrás de las repuestas, pero es curioso que casi nunca la tengamos en cuenta.
Función y simbolización son dos planos inseparables de la actividad humana de juzgar y valorar las cosas. Es inútil separarlos o creer que se dan en campos incompatibles. También es erróneo creer que se excluyen mutuamente.
Aprender a valorar los aspectos funcionales y simbólicos es algo que tienen que hacer todos los interesados en la creación de objetos, imágenes o comunicación. Aunque casi esté feo decirlo, la simbolización también es una función que cubre una necesidad del ser humano. Y no de las menos importantes.
Los planos dominantes de la función y la simbolización:
Función y símbolo parecen vivir en dos mundos separados pero no es cierto. Sentir el reconocimiento de las personas con las que tratamos es sobre todo un hecho simbólico, por ejemplo, pero tiene plena funcionalidad para el correcto desarrollo de nuestra vida.
Sí es cierto que los planos de la función y del símbolo pueden separarse en determinados momentos. Ahora bien, la experiencia muestra que son aislados y que, una vez transcurrido ese momento, la fusión de ambos planos, función y simbolización, no tarda en producirse.
Pongamos un ejemplo de tipo social:
- Una situación de fuego imprevisto dentro de un recinto público; digamos una discoteca, un comercio, etc.
- El plano funcional de la acción de los implicados, que es salvar la vida, anula cualquier otra consideración sobre educación y buenos modales, que es el plano simbólico del respeto y el orden, en la gran mayoría de los casos.
- Una vez a salvo en la calle, el sentido cívico, que es el plano simbólico más general, vuelve a restablecerse.
Pongamos otro ejemplo, más cercano al mundo del diseño:
- Todo mecanismo pensado para el interior aislado de una máquina, tiende a anular el plano simbólico en beneficio del plano funcional. No importa cómo sea ni el remate estético de la pieza: nadie piensa en ello, ya que no va a ser vista. Su funcionamiento es lo que importa.
Por el contrario:
- Todo mecanismo que va mediar entre un hombre y una máquina, es diseñado sobre un plano simbólico que es parte del plano funcional. Tal mecanismo -como una página web o la pantalla de un punto de información- tiene que hacer su trabajo, pero considerando siempre el orden de conocimientos y preferencias del usuario humano, que jamás deja de poseer un componente simbólico, y en ocasiones incluso afectivo o sentimental.
Por ahora, y posiblemente durante bastante tiempo, preferimos interactuar con otras personas a hacerlo con máquinas. En este contexto, el plano simbólico se sobrepone de manera poderosa al plano funcional.
Si la información es una necesidad... el diseño es una función y un símbolo:
Siempre se ha hablado mucho de la necesidad de estar informado. Incluso se acepta que la información es poder. En un contexto como éste, parece evidente que tener las habilidades para comunicar bien a distintos públicos es un factor importante. Y de ese factor forma parte el diseño.

Si observamos la portada del antiguo "Times" reproducida más arriba podemos apreciar tanto la información que contiene como las dificultades que crea para acceder a ella.
Es necesario repasar línea a línea y casi palabra a palabra para llegar a un dato concreto. El uso que se hace de la tipografía es frío y distante. Y aunque en esta época los tipógrafos ingleses gustaban de decir que la tipografía debía ser como un cristal transparente que dejara pasar el contenido sin ser notada, lo cierto es lo contrario: hasta llegar al contenido deseado uno tiene que pelearse con un montón de palabras que no quiere para nada. El editor, y por su mandato el diseñador, no le han ofrecido ni una mínima pista, ni la menor elaboración previa que le ayude a desbrozar tanto plomo.
Este tipo de diseño presumía de funcional y no lo es. Al contrario. Es simbólico y nada funcional. Simbólico de la distancia clasista; simbólico de la diferencia del que sabe y del que no sabe; simbólico del deseo de aislar al "otro".
Si observamos la portada del antiguo "Times" reproducida más arriba podemos apreciar tanto la información que contiene como las dificultades que crea para acceder a ella.
Es necesario repasar línea a línea y casi palabra a palabra para llegar a un dato concreto. El uso que se hace de la tipografía es frío y distante. Y aunque en esta época los tipógrafos ingleses gustaban de decir que la tipografía debía ser como un cristal transparente que dejara pasar el contenido sin ser notada, lo cierto es lo contrario: hasta llegar al contenido deseado uno tiene que pelearse con un montón de palabras que no quiere para nada. El editor, y por su mandato el diseñador, no le han ofrecido ni una mínima pista, ni la menor elaboración previa que le ayude a desbrozar tanto plomo.
Este tipo de diseño presumía de funcional y no lo es. Al contrario. Es simbólico y nada funcional. Simbólico de la distancia clasista; simbólico de la diferencia del que sabe y del que no sabe; simbólico del deseo de aislar al "otro".
Ejemplos: Herramientas para mejorar la funcionalidad.
1. Dimensionar:

La imagen muestra las cubiertas de un libro de gran tamaño y de un libro de pequeño tamaño. Es el ejemplo más sencillo que puede encontrarse del sentido de la palabra "dimensionar".
En la decisión sobre el tamaño de los impresos en artes gráficas influyen muchas más cosas de las que la gente cree:
- Tipo de producto
- Público al que se dirige
- Presupuesto disponible
- Tamaño del pliego
- Forma y clase de plegado
- Sistema de impresión
- Tamaño de los rodillos de máquina
- Acabados
Si alguno de estos factores no ha sido resuelto armónicamente respecto del conjunto, pueden surgir problemas en cualquier fase del proceso. Y resultará más costoso, más lento, habrá que hacer adaptaciones u otras pequeñas desgracias.
La funcionalidad más elemental comienza por una dimensión adecuada.
2. Micro lectura y macro lectura:

Suele hablarse de legibilidad con bastante ligereza. Una buena lectura depende de muchos factores, y entre los primeros hay que contar las expectativas previas de los propios lectores, sus hábitos personales y las circunstancias en las que estén. Después ya se puede hablar de otros problemas clave: De la identificación de los signos al correcto espaciado entre los elementos tipográficos.
Pero además de esto existen otros planos que afectan a la lectura y que atañen al tipo de documento de que se trate. Porque si entre nuestras amistades se cuenta alguien que se haya leído una guía telefónica de la "A" a la "Z", seguro que le conocimos en un manicomio.
Casi todos los documentos fluctúan entre los dos conceptos de este epígrafe: micro lectura y macro lectura. En muchas ocasiones contienen ambos.
Por micro lectura debe entenderse la necesidad experimentada por el lector de dirigirse a partes muy concretas y relativamente pequeñas del contenido para llegar a la información que busca. Hay muchos casos típicos, desde un diccionario a un catálogo pasando por la guía de teléfonos o los anuncios por palabras.
En la imagen anterior vemos una página de un catálogo de venta directa que contiene 15 unidades de información con un tratamiento diferenciado, que a su vez subdividen en título, autor y referencia. Esto hace 45 puntos de posible interés.
Por el contrario, en otras ocasiones, la lectura que asume el espectador es de un carácter tan genérico que es el impacto general el que predomina. Como sucede con esta estantería diseñada por Sottsass, con aspecto de ídolo prehistórico sometido a una cura de actualidad. Este tipo de contemplación es lo que llamamos macro lectura, que es tal aunque en una fase posterior uno entre en los detalles de acabado, materiales, etc.
3. Segmentar y jerarquizar:

Sucede con mucha frecuencia en las micro lecturas: para ofrecer bien la información es necesario segmentar, clasificar y jerarquizar la información con mucho detalle. Y en ocasiones en bloques muy pequeños.
La imagen anterior reproduce un fragmento del Diccionario de la Lengua Española, editado por la Academia. Si se analiza pormenorizadamente podrá observarse que es un buen trabajo tipográfico.
- La familia de palo seco es menos legible que la redonda romana para lecturas largas, pero más clara para lecturas de detalle. Por eso se ha elegido aquí.
- Las diferencias de tamaño jerarquizan con claridad
- Negritas y cursivas se refieren a conceptos específicos
- Los signos extra alfabéticos se usan de manera consistente, como las barras de separación o los paréntesis
- La numeración permite distinguir unidades y su orden respectivo
Este trabajo de segmentación y valoración es detallista y coherente. Por eso es efectivo y funcional, aunque sea costoso de realizar.
4. Referenciar:

Este anuncio trata de comunicarnos las virtudes de un nuevo medicamento contra la artritis. Un tipo de dolor que puede aquejar a diversas partes del cuerpo, que el anuncio nos referencia con claridad gracias a una serie de recursos de diseño que son lógicos y efectivos:
- Muestra el cuerpo humano
- Señala hacia cada una de ellas
- Las numera y describe sus efectos
Una articulación de esta clase permite que el lector localice con prontitud la información que le interesa. Si le duele la espalda leerá el punto 6 y si lo que le molesta es la rodilla leerá el 4. Y eso ya supone un "triunfo" publicitario, que es funcional para la marca y funcional para el lector, sobre todo si al final se le acaban los dolores.
5. Uso del color:

Siempre que se habla de las funciones prácticas del color se usan gráficos y cosas por el estilo. Y es justo que se haga, ya que eso permite apreciar con claridad lo efectivo que es el color para establecer relaciones y separar o agrupar elementos.
Pero el color posee un campo de funcionamiento muy amplio, y nadie debe equivocarse. El color es capaz de dar información por los cuatro costados. Tenemos un ejemplo en el anuncio de Johnnie Walker reproducido más arriba. La campaña se basaba en hacer aparecer el logotipo en todo tipo de lugares y de las formas más inesperadas. Aquí, como resultado de un vaso roto.
La idea de que se trata de whisky la realza el color dorado del líquido. Es una muestra de elegancia gráfica en la referencia al producto.
6. Uso de puntos de vista:

Saber ver las cosas no es fácil. Estamos tan acostumbrados a nuestro punto de vista que no hay nadie que no lo tome por el verdaderamente natural. Y no es el caso.
Una variación en el punto de vista puede abrir mil perspectivas de conocimiento a todo tipo de personas. Ciertamente, es frecuente que no aprendamos algo por empeñarnos en seguir manteniendo nuestro punto de vista.
El uso más frecuente de un punto de vista alterado son las imágenes en picado (hacia abajo) y en contra picado (hacia arriba) como el que muestra la imagen superior. En un caso tiende a encogerse el personaje y en otro a enfatizarse. Son y siguen siendo recursos muy frecuentes en el cine. Pero no por frecuentes y conocidos dejan de ser eficaces. Eso dejando aparte el hecho de que en ocasiones la creación o combinación de puntos de vista puede dar resultados realmente maravillosos.
7. Narrar:

El último de los recursos de los que vamos a tratar es la narración. Conocemos relatos en imágenes desde la época prehistórica, donde existen verdaderas maravillas en el arte levantino. También se encuentra en el arte egipcio y en el arte persa. No falta en el arte griego y posee increíbles monumentos en el romano. Su historia, pues, es larga, y habría que prolongarla hasta las tiras cómicas.
La ilustración reproducida muestra 4 momentos de un atentado en Perú, cuando Sendero Luminoso utilizó a un niño para colocar una bomba en una comisaría. "Ver" al protagonista y "ver" la temporalidad, con esa variación angular a la que nos ha familiarizado el cine, ayuda a que el lector de la noticia se meta dentro por el camino más rápido.
Hay pocas cosas como una historia bien contada
Bibliografía
- Patrick J. Lynch y Sarah Horton: Web Style Guide, Yale University Press, 1999.
- Lewis Blackwell: 20 th Century Type, LKP, 1992.
- Wen C. Fong: Beyond Representation, Yale University Press, 1992
- Rudolf Arnheim: El poder del centro, Alianza, 1984
- Rudolf Arnheim: El pensamiento visual, Paidos, 1986
- María Luisa Caturla: Arte de épocas inciertas, Arbor, 1944
- Adrian Frutiger: Signos, símbolos, marcas y señales, G Gili, 1985
- E. H. Gombrich: El sentido de orden, G. Gili, 1980
- Irvin Rock: La percepción, Labor, 1985
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