Sección 01 Teoría del Diseño Gráfico
El uso del color para el diseñador
Imagen de la D.G. Paola L. Fraticola

por Paola L. Fraticola
Recopilación y adaptación del libro "Diseño y Comunicación visual "
de Bruno Monari.

Para un diseñador, el problema del color tiene dos aspectos:

  • cómo utilizar el material ya coloreado que la industria produce y
  • con qué criterio insertar el elemento color en la proyectación de los objetos.

Ya es sabido que el color no tiene la misma función para el diseñador y para el pintor. El diseñador trabaja en colaboración con la ciencia y con la industria, el pintor tiene relaciones con la artesanía y con la producción manual. El diseñador ha de utilizar el color de una manera objetiva, en cambio el pintor lo utiliza de una manera subjetiva.

Para el diseñador los colores más adecuados son los de las materias con que se producen los objetos. Un objeto de acero inoxidable tiene su color natural, al igual que un objeto de madera. Toda coloración superpuesta a la materia, además de ser arbitraria y de dar una información visual falsa, priva al objeto de su naturaleza. Además, hay materias que permiten una coloración determinada, como por ejemplo, los tejidos, con los que se puede dar a un ambiente una nota de color. En el caso de los ambientes, es conveniente que la base sea neutra y que la parte de color sea móvil, superpuesta, y cambiable según las exigencias del momento. Un ambiente coloreado definitivamente y una vez por todas, puede cansar a quien lo ocupa; un ambiente cromáticamente variable es más agradable. También aquí nos puede servir de ejemplo la casa tradicional japonesa. La madera es natural, los revoques están coloreados con pasta y no con colores artificiales, sino eligiendo una tierra especial empastada con pajillas especiales, y éstas tienen su color natural. El papel de las ventanas y de las lámparas, las partes metálicas de las cerraduras, todo es natural. El color se expresa libremente en los tejidos, en los muebles lacados (lacados por razones prácticas), en los pequeños objetos, en las flores, variando según las estaciones y las ocasiones.

Existe además un aspecto funcional del color, relacionado con la comunicación visual y con la psicología: el color de un objeto que se utiliza mucho (máquina de escribir) debería ser opaco y neutro. Opaco, para evitar los reflejos de luz que pueden cansar a la vista y neutro por la misma razón. Un color intenso, mirado largo rato, produce una reacción en la retina pidiendo el color complementario, para restablecer el equilibrio fisiológico alterado.

Otra consideración sobre el uso del color podría referirse a la relación entre el color y la materia: hay colores que no se adaptan a determinadas materias, incluso el negro, que parece que debería ser adecuado a todas, goma, madera, vidrio o metal. Si cogemos una muestra negra de cada una de estas materias y las comparamos, veremos que este negro es muy variado: la goma negra es muy distinta del vidrio y así sucesivamente.

Se puede hacer un experimento de este tipo, cosiendo juntos otros tantos tipos de tejido blanco, cortados a cuadrados iguales, uno de lino, otro de nylon, otro de algodón, otro de terciopelo, etc., lo más diversos posible, y teñir con un mismo tinte todas estas muestras. Se verá cómo el mismo color cambia con la materia. Otra experiencia que se puede hacer con el color es la relación entre color y luz ambiental: se somete una misma muestra de color a diferentes fuentes de luz y a la luz natural, y se puede observar cómo cambia.

De todas estas consideraciones el diseñador puede deducir el camino adecuado para solucionar el problema del color.

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