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Naturaleza muerta con sandía, 1976. En el mundo de estímulos sensoriales que es la pintura de Botero, los alimentos ofrecen un aspecto tanto o más apetecible que los cuerpos desnudos. En esta exuberancia gozosa se percibe una afirmacón de las raíces del artista, quien a partir de un determinado momento sustituye en sus obras las manzanas (una fruta "para los snob", según un irónico comentario en favor de naranjas y bananas, "Las auténticas frutas del trópico"). |
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