Sección 01 Historia del diseño gráfico
La ilustración xilográfica.
Imagen de la D.G. Paola Fratícola

por Paola L. Fraticola
Contenidos fueron recopilados de
"El diseño gráfico, desde los orígenes hasta nuestros días", por Enric Satué.

 

 

Estableciendo un paralelo comparativo entre Alemania, la cuna de la tipografía, e Italia, su más inteligente preceptor, Lippman escribe a este propósito que «en Alemania surgió la ilustración de la necesidad de la imagen explicativa; en Italia, en cambio, del gusto por el adorno plástico, acusando una tendencia didáctica en Alemania y un carácter esencialmente decorativo en Italia.

«Dirigida a lectores de educación multifacética -prosigue Westheim-, orientada acerca del saber y la cultura de la época, se deleitaban en las obras impresas de Aldo Manuzio, de tipografía tan refinada que podían renunciar a la ilustración.»

Ello determina la peculiaridad de la ilustración xilográfica italiana. No pretende hablar por sí misma, ni mucho menos dominar sobre el texto. Su ambición es ser adorno, un factor secundario que no distraiga de lo sustantivo, pero que con su gracia y refinamiento preste otro encanto a la publicación (...). Se supedita por completo a la estructura de la página que, por su parte, depende del corte de la letra.

"..y como por lo general se emplea la delicada y elegante letra romana, es lógico que se prefiera un leve dibujo de contorno sin sombreado, que divide el fondo blanco de la superficie mediante líneas finas y uniformemente negras: tal como lo hace ese ornamento que es la letra misma. Esta ilustración no aspira a la monumentalidad; permanece dentro de los límites de lo decorativo y juega con trazos caligráficos un juego al blanco y negro a veces asombrosamente ágil. Tampoco en lo espacial pretende hacer a un lado al texto; se limita al margen, en forma de viñeta, a la parte superior de la página."

Hay que decir, en descargo de la xilografía alemana, que la situación intelectual y artística no era la misma de Italia. Al margen de que Alemania era, por lo menos estéticamente, profundamente gótica, es decir, medieval, hay un factor morfológico verdaderamente condicionador, por lo que se refiere a la ilustración de libros. La llamada letra gótica con que se formalizan los textos impresos en Alemania son de un corte tosco, grueso y sinuoso, produciendo sobre la página impresa una mancha negra muy considerable. En tales circunstancias, la insistencia en el grabado de ilustraciones con sombreado era poco menos que un tratamiento obligado para lograr así armonizar la pesada mancha del texto con la de la imagen.

Pero, sobre todo, no hay que descalificar en absoluto a Alemania porque, además de corresponderle la gloria del invento, todavía durante este siglo XV alumbra dos figuras absolutamente trascendentales para la justa comprensión del diseño gráfico como actividad potencialmente diferenciada del arte: Albrecht Dürer y Hans Holbein. Ambos, productos específicos de esa espléndida encrucijada que para el conocimiento humano constituyó la invención de la tipografía y su coincidencia con el brillantísimo momento intelectual y artístico que atravesaba Italia.

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