Sección 01 Historia del diseño gráfico
Una mirada al diseño de hoy,
desde el diseño de ayer (I)

Imagen de la D.G. Paola Fratícola

por Paola L. Fraticola
Recopilación del artículo de María del Valle Ledesma
en "Diseño y Comunicación"

 

 

Justificaciones para ser arbitrarios

La historia es siempre una construcción humana. Es el hombre quien ha dividido los períodos históricos, llamándolos Prehistoria e Historia, y a éstos, a su vez, Edad de Piedra, de Bronce, de Hierro, Edad Antigua, y así sucesivamente. En su intento de explicar el pasado, el hombre toma los hechos que considera más relevantes y los usa para marcar hitos que actúan como periodizadores: los "períodos históricos" recogen las fluctuaciones, destacadas de acuerdo con determinados criterios, para cada época. Estos hechos, absolutamente arbitrarios, son relevantes para la sociedad que así los considera, pero no más relevantes que otros, de manera que es factible pensar en una revisión de las particiones temporales y su reemplazo por otras que se consideren más pertinentes.
Por lo tanto, decir que desde 1945 comienza la fase "moderna" del Diseño Gráfico e Industrial (1) es tan arbitrario como decir que la Historia comienza con la aparición de la escritura, o la "era común" con el nacimiento de Cristo.
Y es arbitrario porque pueden formularse numerosos argumentos en contra.
Se puede hablar de:

— Lucien Bernhard y su tratamiento fuertemente sintético del cartel,
— Lissitzky y todo el movimiento constructivista ruso,
— Paul Renner y la tipografía FUTURA,
— Cassandre y la integración de las vanguardias al cartel publicitario,
— Tschichold y la subordinación de la tipografía a la función, y
— todos los miembros de la Bauhaus...

Se puede hablar de todo esto y de mucho más. Pero aun así se tendrá la seguridad de estar nombrando sólo a algunos representantes de los que, en lo que va de este siglo, contribuyeron a plasmar el Diseño Gráfico. Se sabrá también que se deja de lado la misma cantidad de diseñadores industriales -amén de los desarrollos realizados, sobre todo en el ámbito del diseño de edición, desde el Renacimiento en adelante-.
No es mi intención entrar a discutir o polemizar con quienes pongan en tela de juicio esta aseveración, sino proponer que se acepte el año 1945 como punto de referencia arbitrario y que se intente fundamentar por qué esa fecha marca un antes y un después, tanto del diseño como actividad como del pensamiento alrededor del diseño.(2)

El año 1945 representa el comienzo de la posguerra, con todo lo que implica para el mundo político-económico contemporáneo: la división del mundo en dos bloques antagónicos, la cohesión interna de cada uno de los bloques, basada no sólo en razones políticas sino también en su organización social y en el nivel de vida. En el bloque occidental, Europa comenzó su recuperación económica con el aporte de Estados Unidos que, de esta manera, logró consolidar su hegemonía.
El desarrollo de la tecnología, en todos sus aspectos, comienza así una carrera desenfrenada. En 1947, Norbert Wiener descubrió la unidad entre un grupo de problemas relacionados con la comunicación, el control y la mecánica estadística, tanto en los organismos vivos como en las máquinas. Se determinó así un nuevo campo de investigación, la cibernética —del griego kubernetes, "timonel"—, entendida como acción hacia el futuro.

Nacen sistemas cibernéticos en los que la información y la elaboración de la información tienen un papel fundamental. A partir de entonces, la información misma habrá de traer consecuencias insospechadas para toda la cultura.

En el proceso que se inició entonces, el diseño llegó a tener en la vida social un lugar protagónico que no había ocupado hasta entonces: por un lado, se convierte en un factor económico incorporado a la producción y, por otro, relacionado con el anterior, adquiere una masividad hasta entonces desconocida que lo convierte en factor operante sobre las imágenes mentales de sus usuarios. Las dos miradas se complementan pero tienen consecuencias distintas: convertirse en factor económico incorporado a la producción incidió en la caracterización del Diseño mismo y en el desarrollo profesional de los diseñadores; convertirse en factor operante en la conciencia de los usuarios es un tema que trasciende al Diseño pero que debe ser considerado en tanto da cuenta de su potencia en la vida social.

Los desarrollos de este artículo se encuadran en estos dos ejes y pretenden introducir reflexiones sobre el estatuto teórico del Diseño Gráfico.

Decir que el diseño obtuvo un lugar protagónico signifíca, en relación con la producción de bienes, que llegó a otorgar a los productos un valor económico derivado exclusivamente de su acción. La primera consecuencia de esta situación fue que, a partir de entonces, el diseño conquistó un lugar en el espectro de las profesiones. Hacer hincapié en el nacimiento de la profesión no es algo banal: significa el momento de la constitución de la disciplina como práctica social.

Antes de 1945, ser diseñador no era una profesión: se era arquitecto, ingeniero o artista, pero no diseñador. Además de los testimonios históricos, el lenguaje mismo aporta un elemento más: algunos idiomas, como el italiano, el francés y el alemán, aún hoy no reconocen la diferencia entre "diseñar" y "dibujar". Estos límites imprecisos muestran el estatuto poco claro del diseño.
La posguerra conduce a aclarar esos límites a partir de un movimiento altamente significativo para el diseño: su inclusión en el proyecto de la sociedad posindustrial. La palabra "significativo" se usa aquí desprovista de toda valoración sobre el "significado" del momento; sin embargo, no se debe dejar de señalar que el proceso que va a describirse es objeto de valoraciones políticas e ideológicas disímiles.

El año 1945 marca un giro en la producción de objetos y en la concepción del objeto producido. A partir de entonces, el diseño es uno de los factores de producción. Tanto el diseño del objeto mismo como el diseño de las condiciones de su presentación en el mercado constituyen, a partir de ese momento, uno de los pasos imprescindibles de la producción.
El objeto o el servicio se diseña, pero también se diseña la configuración misma de la empresa o la institución de la que son parte.

La inclusión del diseño en el proyecto industrial dominante lo hace cambiar de signo; cambio que se refiere -en principio y muy sintéticamente- a la mutación de su esfera de preocupación y acción: de la utopía social a la producción industrial. Con este cambio, el diseño -fundamentalmente en las acepciones de Diseño Gráfico y Diseño Industrial- pasa a ser una profesión y una disciplina.

A partir de 1945, el diseño da un salto cuantitativo. Sin embargo, pensarlo sólo en esos términos implica olvidar que la cantidad, llegada a un cierto punto, se transforma en cualidad. La difusión del diseño en todas las esferas de producción de objetos artificiales lo transforma cualitativamente en su propio interior.

1. En el presente texto, al hablar de diseño se hace referencia al Diseño Gráfico e Industrial -salvo cuando se aclara específicamente que se trata de Diseño Gráfico-. Una segunda aclaración terminológica: la palabra "diseño" designa distintos aspectos. Los distinguiremos de la siguiente manera: "diseño" cuando nos referimos a la prácúca social y "Diseño" cuando se trata del proceso de prefiguración. Al referirnos al conjunto de los hechos de diseño, se dirá "objetos" o "piezas" de diseño.

2. Todos los críticos coinciden en marcar continuidades y diferencias entre el período de entre guerras y el de postguerra.
El énfasis puesto en la diferencia tiende a subrayar el comienzo de un carácter del diseño, desconocido hasta entonces.

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