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Una mirada al diseño de hoy,
desde el diseño de ayer (VI) |
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por Paola L. Fraticola |
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El diseño y la configuración del mundo actual El diseño como factor cultural (5) La historia de Braun arranca en 1951 y llega hasta hoy. Algunos años antes se había iniciado otra historia que también llega hasta hoy. Adorno y Horkheimer desde Estados Unidos, lejos del embate del nazismo, desarrollaban su pensamiento sobre la industria cultural (6); Benjamín se había suicidado en la frontera española. Dos historias, dos símbolos de la transformación cultural contemporánea. Braun es la historia de los actores; Adorno y Benjamín, la historia de los críticos, otra forma de acción. En líneas generales, la transformación cultural contemporánea se explica por la profusión y el vértigo tecnológico y por las peculiaridades insospechadas del protagonismo comunicacional. El hombre es y no es entre los vectores creados por la técnica y su descendiente, la comunicación, y las ramificaciones de la red semiótica mediática tal como la conocemos. Continuando con la serie arbitraria que se articula con los símbolos de la Bauhaus, Ulm y la Braun, se propondrá la escuela de Frankfurt como la iniciadora de la reflexión contemporánea sobre la transformación cultural, centrada en el análisis de la aparición "desmesurada" de la técnica y la masifícación como corolario constitutivo del conflicto social. El concepto de industria cultural viene a dar cuenta de las relaciones sociales y de la nueva ubicación del arte. Con la aparición arrolladora de los medios, aproximadamente
en los '60, la escena cultural toma protagonismo en el ámbito del pensamiento, dónde se la analiza como lugar de
la crisis o como lugar del éxito. En efecto, la cultura de masas,
la videocultura, la cultura mediática y otras son caracterizaciones
de una época que ha transformado la esfera de la
producción de objetos de tal manera que esa esfera queda
subsumida, poco a poco, en la esfera de producción de información. El diseño es mucho más que la actividad de un maquillador de productos o de imágenes, es mucho más que una estética del consumo. Es la actividad que da categoría de existencia al mundo de los objetos tal como los conocemos; es la actividad fundante del orden actual de las cosas. Tal como dice Jordi Llovet (1979), los diseñadores no se han dado cuenta pero han cambiado el mundo. A pesar de esto, el diseño casi nunca logró ser incluido en la especulación teórica como factor decisivo en la determinación de los modos del habitar. Debe recalcarse esta expresión porque la actividad del diseño incluye los sistemas que constituyen la identidad pública de ciudades, empresas, organismos. El diseño es un conjunto de decisiones que permiten definir la arquitectura, los carteles, la publicidad, los envases, el diseño de interiores de las empresas y las fabricas... La ciudad es una suma de diseños anárquicos en la que nos movemos, guiados por la huella de otros diseños. Resulta bizantino discutir si la cultura del diseño fue posible
porque estaban dadas las condiciones materiales y porque
la industria necesitó de él... No se trata, por supuesto, de huevos y gallinas sino de subrayar la incidencia de un factor
olvidado. No hay huevos y gallinas en el devenir histórico:
sólo una metodología que se esfuerza por encontrar causas y antecedentes para organizar el punto de vista de la mirada. En conclusión, el diseño ha diseñado la concepción del
objeto y con él al hombre contemporáneo. El diseño influye,
incide en el diseño de la identidad.
Quizás al hablar de diseño se pueda parafrasear la vieja
definición de cultura de Edgar Morin y definirlo como el conjunto
de dispositivos que proporcionan apoyos imaginarios a
la vida práctica y puntos de apoyo prácticos a la vida imaginaria. El diseño es una actividad de proyección en un doble sentido: se proyecta internamente sobre la obra a partir de sistemas semióticos que le son propios y, en esa proyección, proyecta un tipo de relaciones sociales. Lo proyectual se expresa en modos de decir que producen gran parte de "lo visible" de esta época; en otras palabras, si hay alguien que es responsable de lo visible y lo mirable, ese alguien es el diseño. Si hay alguien que tiene algo que decir en esta lucha de miradas y de retención de la mirada que nos caracteriza, ese alguien es el diseño. Sin embargo, hasta ahora poco se ha hecho para ver la acción
que el diseño tiene sobre el mundo. Este "olvido" responde
a las siguientes razones: en primer lugar, el casi inexistente
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5. Algunos conceptos de este ítem fueron desarrollados en mi ponencia "El olvido del Diseño" presentada en el Panel sobre "Diseño" del IV Congreso Nacional de Semiótica, Córdoba, setiembre de 1995. 6. La industria cultural es un concepto descrito por los filósofos de la escuela de
Frankfurt (Adorno y Horkheimer) quienes, a partir de los fenómenos de serialuatión,
estandarización y consumo, mostraron cómo se desarrollaban empresas de
producción y comercialización de bienes y servicios culturales. Estos bienes y servicios
se revelan como mercancías, en tanto están inscritos en este circuito empresarial. |
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