Sección 01 Historia del diseño gráfico
Una mirada al diseño de hoy,
desde el diseño de ayer (XIII)

Imagen de la D.G. Paola Fratícola

por Paola L. Fraticola
Recopilación del artículo de María del Valle Ledesma
en "Diseño y Comunicación"

 

Las particularidades comunicacionales del Diseño Gráfico

Para configurarse, cada estructura comunicacional necesita montarse sobre una serie de elementos en relación con los intervinientes en la comunicación. En cada forma de comunicación se privilegia un medio, un canal, se determina un carácter, se establece -en fin- una determinada relación y no otra. Por lo tanto, la manera como cada estructura comunicacional establezca las relaciones entre los miembros, el canal que privilegie, los códigos y las competencias a los que apele, la forma como determine el valor de cada uno de sus elementos, le conferirán un carácter propio, distintivo de las demás y, por ende, parcial.

Ninguna comunicación es capaz de decirlo todo. Cada comunicación está hecha de exclusiones, de no dichos sobre los que se asienta la posibilidad de decir. Lo que no se dice es tan caracterizador como lo que se dice.
Cada estructura comunicacional deja de lado las otras y establece su propio modo de decir, limitado, respecto del otro pero, sin embargo, general y eficaz en sí mismo. Cada estructura se orienta hacia un objetivo en relación con el receptor (informar, persuadir, hacer gozar). Este objetivo implica una organización propia de los contenidos (los contenidos de información se proponen como "verdaderos"; los de persuasión como "buenos", "justos" o "deseables"; los estéticos como "bellos" o "feos"). Tanto el objetivo como la organización semántica se corresponden con una organización formal que lleva implícita cuáles elementos entrarán en juego y cuáles no. (14)

Desentrañar estos aspectos de una estructura, lo que dice y lo que no dice, es una manera de comprenderla y una puerta para encontrar cómo se filtran esos no dichos, cómo y cuándo emergen como puntas de iceberg, y en ese lugar, en ese espacio de emergencia instaurar la posibilidad de reflexión crítica.

De esta manera, el Diseño Gráfico se encuentra limitado por su estructura comunicacional a ciertos posibles enunciados, mientras otros permanecen fuera de su campo: son no-dichos
del Diseño.

El Diseño Gráfico como regulador.

El Diseño Gráfico es uno de los mecanismos de los que dispone la cultura para procesar y comunicar información.
Es sabido que todas las construcciones culturales cumplen con esta función: la especificidad del Diseño Gráfico reside en el tipo de información. Cuando se dice que cubre la comunicación
visual necesaria para la vida social, se está diciendo una verdad a medias. Las primeras preguntas que surgen son: ¿qué se quiere decir con "necesaria"? y ¿a qué vida social se refiere? Es aquí donde cabe agregar un concepto distinto: el Diseño Gráfico organiza cierto tipo de información legible y visible y, por otro lado, regula ciertos comportamientos.

El Diseño Gráfico es un proceso de cohesión cultural que, en alguna de sus manifestaciones, opera sobre toda la sociedad y, en otras, sobre sectores sociales determinados y específicos.
En esta actuación, el Diseño Gráfico ha configurado su estructura, creando su propio sistema (sistemas) de significaciones (la relación con lo verdadero y lo falso, con lo "bueno"
y lo "malo"); ha generado sus códigos específicos y, finalmente, ha producido efectos de percepción, de recepción y comportamientos. Esto significa que, además de los comportamientos buscados, el Diseño Gráfico ha generado conductas relacionadas con él mismo, en tanto ha modificado la visión del receptor sobre el propio Diseño. Estas conductas
están vinculadas a la percepción y a la configuración del receptor urbano.

Pensar el Diseño Gráfico desde el punto de vista de lo que hace y dice lleva a afirmar que todos sus textos se refieren a una situación de interés colectivo y se plantean como productores de efectos en una coyuntura sociopolítica y económica determinada. El Diseño Gráfico, desde su nacimiento, se plantea para sus intérpretes como un ordenador de comportamientos sociales.

Cada una de sus expresiones, los envases y el packaging, las señales con su información sobre sitios y lugares precisos, la publicidad con su instigación al consumo; cada uno de los
objetos de Diseño Gráfico, sea que indique, informe o intente persuadir, es en función de establecer un cierto orden necesario para el desarrollo de la vida social. Aun la tipografía,
como se verá más adelante. No hace falta recordar que el comportamiento humano
posee un alto grado de institucionalización y, como se dijo, ésta depende de los sistemas y los subsistemas culturales. Ciertos signos, ceremonias, actuaciones tienen como objeto hacer
coherentes la vida social; esta facultad es fundante de la posibilidad de existencia. El Diseño Gráfico opera como un factor de institucionalización que abarca el sistema general
de los comportamientos sociales.
El ordenamiento y la regulación que los objetos de Diseño Gráfico ejercen en todas las esferas de la actividad humana tienen matices claramente diferenciales que obligan a distinguirlas teóricamente. Cada una de ellas responde a necesidades de distinta jerarquía social, de distinto grado de globalidad y, sobre todo, de distinta valoración política.

14. La noción de estructura es paralela a la que Teun van Dijk (1983) plantea en relación con la estructura discursiva, pero se la conceptualiza desde el dinamismo de las categorías Prímeridad, Segundidad y Terceridad, de Peirce.

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