Sección 01 Historia del Arte

Arte paleocristiano y bizantino (2da parte)

Imagen del Lic. Milko A. García Torres
por Milko A. García Torres
Recopilación del libro "Historia de la pintura. Guía esencial
para conocer la historia del arte occidental". Wendy Beckett
 

 

 

La segunda edad de oro del arte bizantino

Durante los siglos VIII y IX, el mundo bizantino se debatía con amarga controversia entre la pintura o la talla para la vida religiosa. Cualquier figura humana podía verse como una violación del mandamiento que prohibía venerar «imágenes esculpidas». En el año 730, el emperador Leon III decretó la ilegaidad de cualquier imagen de Cristo, de la Virgen, de los santos o de los ángeles con forma humana. El decreto dio poder a los rnilitantes religiosos conocidos como iconoclastas (destructores de imágenes), que se ocuparon de que durante más de un siglo el arte religioso estuviese restringido a imagineria no humana, como la vegetación o los dibujos abstractos. Tuvo lugar una emigración de artistas bizantinos hacia Occidente. Cuando se abolió esta ley, en el año 843, y se volvieron a permitir las imágenes humanas, la reanudación de los contactos con los artistas occidentales desembocó en una influencia renovada de la forma clásica y de las cualidades ilusionistas. Este mosaico, que pertenece al ábside (parte abovedada detras del altar) de la catedral de Monreale, en Sicilia (arriba), es una obra a gran escala muy representativa del arte bizantino; en ella, la figura de Cristo resulta inmensa y autoritaria. Aparece ante nosotros en el santuario; se trata de una imagen llena de poder, inmensa y lurninosa, que nada tiene que ver con el amable Jesus, sino con el «Juez». Debajo, la Virgen sentada en el trono con el Niño, y a su lado las figuras de pie de los arcángeles y los santos, todos más pequeños. Son imágenes bellas, pero relativamente poco importantes. El fondo dorado del mosaico es una de las características mas distintivas del arte bizantino y se siguió utilizando en la epoca gótica.


Iconos de carácter íntimo

No todo el arte bizantino era a una escala tan grande. Uno de los pequeños íconos más bellos de ese período es el llamado «Madona Vladimir» (arriba). Probablemente fue pintado en Constantinopla en el siglo XII y despues lo llevaron a Rusia. La posición de la Virgen y el Niño, sus rostros tocándose tiernamente, introduce una nota nueva en el arte sagrado. Previamente, las dos figuras habían aparecido como símbolos de la fe cristiana. Aqui aparecen en íntima relación.

El arte ruso

Rusia, que se convirtió al cristianismo en el siglo X, acabó por apropiarse de la tradición bizantina y la hizo suya. El ejemplo más exquisito del encuentro de dos culturas muy diferentes en el punto más alto del desarrollo del arte ruso bizantino es probablemente esta vivida Trinidad (arriba), pintada por Andrei Rublev (h. 1360-1430). Rublev es el pintor de íconos ruso más famoso. Las figuras representan a los tres ángeles que se le aparecieron a Abraham en el Antiguo Testamento. Es la gracia hecha visible, y esta herencia bizantina es lo que da esa especial intensidad a las obras de El Greco, pintadas trescientos años después.

1 - 2

Volver a Tutoriales