Sección 01 Historia del Arte

De la Grecia clásica al Helenismo (1ra parte)

Imagen del Lic. Milko A. García Torres
por Milko A. García Torres
Recopilación del libro "Historia de la pintura. Guía esencial
para conocer la historia del arte occidental". Wendy Beckett
 

 

 

La nueva visión de Grecia

Al igual que sus predecesores cretenses, los griegos no daban tanta importancia a las tumbas como los egipcios. Nos han dejado una serie de estatuillas de bronce, objetos muy apreciados. Pero su pintura -un arte para el cual, según aseguran sus escritores, tenían gran habilidad- se ha perdido en casi su totalidad. La razón es que, a diferencia de los egipcios, de los minoicos y los micénicos, que sólo pintaban murales, los griegos pintaban sobre paneles de madera, que con el tiempo han perecido.
El sabio romano Plinio el Viejo (23/24-79 d. C.), cuyas detalladas descripciones de la pintura griega y del mundo antiguo influyeron enormemente en sucesivas generaciones, es la principal fuente de información sobre la pintura griega.
En cualquier otra escuela pictórica, la verdad de tales descripciones puede juzgarse mediante la observación de la pintura, pero no sucede así en el caso de la pintura griega. Por lo tanto, el valor de las afirmaciones de Plinio no se puede comprobar. Una de las escasas muestras de la belleza de la pintura griega de que disponemos es el arte relativamente menor y especialmente utilitario de la pintura de los vasos griegos. La palabra vaso, que en un principio se utilizó como término amplio para denominar la cerámica griega en el siglo XVIII, puede resultar confusa. Los griegos nunca hicieron vasos con el mero propósito decorativo, como puede suceder en la actualidad, sino que siempre tenían en mente un propósito concreto. Los ceramistas griegos creaban una gran variedad de productos de diversas formas: jarras para almacenar, vasijas para beber, botellas para perfumes y ungüentos y vasijas para los líquidos utilizados en las ceremonias. En las pinturas de la cerámica griega podemos ver una preocupación por la anatomía y por la figura humana que se
convirtió en el motivo central del arte y la filosofía griega. Se aprecia un alejamiento de lo que mostraba la pintura funeraria egipcia, con sus fórmulas preconcebidas para representar el mundo, y toda una nueva forma de ver el arte se abre Con respecto a lo que el ojo puede ver ya lo que dicta la mente.

 

Estilos de pintura de cerámica griega

Si la pintura de cerámica fue un arte menor, los profesionales que la llevaron a cabo fueron importantes. El artista ateniense Exequias, que vivió alrededor del año 535 a. C., firmó como pintor al menos dos de sus jarras negras, y su estilo, con su poesía y su perfección de equilibrio, son reconocibles al instante. Merece la pena destacar que él mismo elaboraba la cerámica y la decoraba. Las obras de Exequias son importantes porque revelan la dirección que el arte representacional iba a tomar, y muestran el salto de la representación simbólica de los objetos del mundo mediante jeroglíficos hacia una representación que intenta mostrar el mundo tal y como es. Esto es especialmente evidente en su tratamiento de la vela del barco de su soberbio kílix (copa poco profunda y con dos asas), Dionisos I,en su barca (arriba). Dionisos, dios del vino, de la vegetación y de la fertilidad, aparece recostado descansando mientras lleva a los humanos un vino secreto. Sus vides simbólicas están enredadas en el mástil y se elevan fructíferamente hacia el cielo, una maravillosa adaptación a la difícil forma circular del kílix. El barco, con su luminosa vela, se desliza rnajestuosamente sobre el mundo rosa y naranja del cielo y la tierra, donde los delfines juegan alrededor de la presencia sagrada. La escena vibra con una sorprendente sensación de totalidad.

La pintura de la cerámica griega se preocupa de narrar una historia, y muchas piezas contienen imágenes de incidentes narrados por Hornero en la Ilíada y la Odisea, que fueron escritas en el siglo VIII a. C. Los vasos decorados con historias datan de épocas anteriores a Hornero y van hasta el período griego clásico, que sucedió al período arcaico sobre el año 480 a. C., y mucho después.
No podernos apreciar totalmente la pintura de la cerámica griega si no vemos la imagen y la pieza corno un todo. Palas Atenea, deidad guardiana de Atenas y figura clave de la Odisea, aparece en un ánfora con tapa (jarra de dos asas) pintada por un artista anónimo a quienes algunos sabios denominaron el Pintor de Berlin, alrededor del año 480 a. C. (arriba). La curva negra, oscura y brillante del ánfora hace que la diosa parezca alejarse de nuestra mirada, ya la vez nos permite verla con toda su majestuosa dulzura. Está ofreciendo una jarra de vino a Hércules, que aparece al otro lado de la jarra; los dos mantienen su privacidad al tiempo que se comunican. Es una obra respetuosa y maravillosamente controlada, simple y compleja a la vez. El ánfora es un ejemplo de la técnica de figuras rojas, inventada hacia el año 530 a. C. y que sucedió a la cerámica de figuras negras. Según la técnica de figuras rojas, las piezas no se pintaban: se dejaban del color rojo de la arcilla y, una vez pintado el fondo, se pintaban los detalles anatómicos. Así se conseguían mayores efectos naturalistas, y las vívidas escenas representadas en los vasos se hicieron cada vez más complejas y ambiciosas.

Un buen ejemplo de este nuevo avance es la pintura del interior de un cuenco para beber (arriba) , realizada por el ceramista Brygos (se le conoce simplemente como el Pintor Brygos). Aunque el tema -una mujer sujetando la cabeza de un joven borracho mientras vomita- no es atractivo, las figuras están representadas con sutileza y dignidad. La túnica de la mujer le da una tierna gracia.

 

Retrato de la forma humana

La forma en que los griegos representaban el cuerpo humano tuvo una influencia directa en el desarrollo del arte romano y de todo el arte occidental posterior. Dado que no podemos contemplar muchas pinturas griegas al natural, tenemos que apoyamos en la escultura griega para seguir el proceso del desnudo humano. Las primeras estatuas griegas, como por ejemplo la de Kouros de Anauyssos del siglo Vil a. C. que vemos aquí (arriba, izquierda), se basaban en el sistema de cuadrícula de los antiguos egipcios. (Kouros significa hombre joven, y en la escultura de esa época hace referencia a la estatua de un joven de pie). Gradualmente, las líneas se van suavizando, como se puede ver en la escultura del siglo va. C. «Joven Kritios» (arriba, centro), denominada así porque se hizo siguiendo el estilo del escultor Kritios. Por último, se aprecia la musculatura realista en las estatuas clásicas del siglo va. C., como la de El Discóbolo (arriba, derecha); se trata de una copia romana del original del escultor griego Mirón.

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