Sección 01 Historia del Arte

Arte Minoico y Micénico

Imagen del Lic. Milko A. García Torres
por Milko A. García Torres
Recopilación del libro "Historia de la pintura. Guía esencial
para conocer la historia del arte occidental". Wendy Beckett
 

 

 

Las culturas egeas de la edad de bronce

La civilización minoica de la edad de bronce (3000-1100 a. C.), denominada así por el mítico rey Minos, fue la primera en desarrollarse en Europa. Se hallaba establecída en la pequeña isla de Creta, situada en el mar Egeo entre Grecia y Turquía, y su sociedad se desarrolló más o menos paralelamente ala de Egipto. A pesar de su proximidad y de ciertas influencias compartidas, las culturas egipcia y minoica se desarrollaron muy separadas, aunque la segunda tuvo una enorme influencia en el arte de la antigua Grecia.
Creta era el centro, tanto cultural como geográfico, del mundo egeo. También paralela a la civilización minoica encontramos la de las Cíclades, un grupo de islas del Egeo. De esta sociedad se han recuperado ídolos (izquierda), objetos cuyas formas antiguas, casi neolíticas, se reducen ala abstracción más desnuda; sin embargo, conservan el poder mágico del fetiche. Son un extraño precursor del arte abstracto de nuestro siglo, en el que el cuerpo humano se ve en términos geométricos con una inmensa energía, contenida y controlada por la fuerza lineal. Originalmente, los ídolos tenían pintados los ojos y la boca, además de otras características.

 

El arte Minoico y Micénico

El arte minoico está representado principalmente por sus tallas y su cerámica pintada, y no es hasta el año 1500 a. C., durante el gran «período de los palacios», que vemos algún tipo de pintura (generalmente ésta ha llegado hasta nosotros en fragmentos). Aunque se aprecia cierto grado de estilización egipcia en la repetición esquemática de la figura humana, por ejemplo, las representaciones minoicas revelan un naturalismo y una flexibilidad ausentes en el arte egipcio. Los minoicos se inspiraban en la naturaleza, y su arte tiene un sorprendente grado de realismo. Era una civilización marinera, y sus pinturas reflejaban su conocimiento de los mares y de los animales marinos, como por ejemplo los delfines. Este vívido ejemplo (arriba, izquierda) proviene del Palacio de Cnosos, que se excavó en las primeras dos décadas del siglo xx. Otro tema recurrente en el arte minoico es el de la tauromaquia, un ritual que se cree tenía alguna conexión con la religión minoica.

Una segunda obra del Palacio Real de Cnosos, el fresco «Escena de tauromaquia» (arriba), aunque en fragmentos, es una de las pinturas minoicas mejor conservadas. Los fragmentos unidos revelan a tres acróbatas, dos muchachas (de piel clara) y un hombre de piel oscúra que está dando una voltereta sobre un toro. La interpretación al uso de esta pintura es que se trata de úña secuencia con un «lapso de tiempo». La muchacha de la izquierda coge los cuernos del toro para prepararse para saltar; el hombre está saltando y la muchacha de la derecha ya ha saltado y mantiene el equilibrio con los brazos estirados.

La civilización micénica fue una cultura de la edad de bronce de la península griega. Sucedió a la antigua cultura minoica de Creta y apareció alrededor del año 1400 a.C. para convertirse en la cultura dominante de la isla. Su historia y sus leyendas forman parte de los escritos del poeta griego Homero (h. 750 a.C.), cuyos poemas épicos, la Ilíada y la Odisea, reflejan la «época heroica»: el final del período micénico. Una de las imágenes más conocidas del arte micénico es esta máscara funeraria (arriba); durante un tiempo se pensó que perteneció al rey micénico Agamenón, que fue el líder de los griegos durante la guerra de Troya, según la leyenda homérica. Lo único que está claro es que se trata de una máscara funeraria y que se encontró en una de las tumbas reales del período micénico, en el siglo XVI a. C. Además de un cierto gusto por el oro, revela la inmensa dignidad de la imagen micénica del ser humano. Esta máscara tan expresiva es una gran representación iconológica de la que significa existir como ser humano. Los fragmentos de pinturas micénicas encontrados en Tirinto y en Pilos, en Grecia, representan la que seguramente fueron impresionantes ciclos murales. Gran parte de los, murales micénicos y minoicos no eran frescos en el sentido estricto de la palabra, pero al igual que los murales egipcios se hacían aplicando pintura al temple sobre yeso seco. Los temas de los murales micénicos incluyen escenas cotidianas y representaciones de la naturaleza. El arte micénico, comparado con el minoico, era de naturaleza bastante solemne. Estas dos culturas formaron la base del arte griego que surgió después.
La civilización micénica se derrumbó alrededor del año 1100 a. C. Su final marcó el fin de la edad de bronce en Grecia. Le siguió un período de cien a ciento cincuenta años denominado «época oscura», de la que se conoce muy poco. Después terminó la prehistoria y empezó el período de la historia escrita. Alrededor del 650 a. C., la Grecia arcaica emergió como la civilización más avanzada de Europa

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