Sección 01 Historia del Arte

Gótico temprano (4ta parte)

Imagen del Lic. Milko A. García Torres
por Milko A. García Torres
Recopilación del libro "Historia de la pintura. Guía esencial
para conocer la historia del arte occidental". Wendy Beckett
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La combinación de elementos góticos

El artista gótico por excelencia es Simone Martini (h. 1285-1344). De los pintores sieneses, es el único del que se puede decir que rivalizó con su maestro, el gran Duccio. Puesto que Simone era, artísticamente hablando, un descendiente directo de Duccio, su arte todavía tiene nexos de unión con la tradición bizantina de remota espiritualidad. También reconoció las innovaciones espaciales de Giotto y el elegante estilo gótico de Europa del norte (representado por Francia), que en aquella época era popular en Siena. En 1260, el monarca francés Roberto de Anjou trasladó su corte aNápoles, y antes de 1317, Simone fue llamado a la corte para pintar un encargo del rey. Simone estaba muy influido por el arte de la corte de Anjou, con su característica elegancia y su refinamiento cortesano que diferenciaba al gótico francés de las primeras evoluciones italianas. La influencia del estilo gótico del norte en el arte italiano es más visible en la obra de Simone: su preocupación por la forma elegante, por las líneas ininterrumpidas que fluyen libremente y por el dibujo; el manierismo y los gestos delicados de sus figuras, y la preciosa cualidad de artesano de sus pinturas lo revelan como el artista definitivo del estilo gótico italiano y como un exponente temprano del estilo gótico internacional.


La gracia gótica

Las figuras de Simone tienen una extraordinaria fluidez física; tanto si son angelicales como humanas, vibran y recorren la escena de una forma sorprendentemente bella, como sifuesen habitantes mágicos de nuestro mundo y del cielo. Tienen los pies, firmemente apoyados en la tierra y, !sin embargo, todo el ser respira los hechizos de otra realidad. No hay ningún artista parecido a Simone, ni en el gran atrevimiento de sus combinaciones de colores ni en la fuerza persuasiva con la que nos invita a entrar en el mundo de su singular imaginación. Su sentido del drama queda bien claro en El ángel y la Anunciación (arriba), expuesto en la galería Uffizi, en Florencia. En este cuadro vemos cómo María se encoge, casi asustada por la solemnidad de la petición de que dé a luz al Hijo de Dios. Pero incluso en este momento de perplejidad espiritual. María vibra con la gracia gótica tan característica del arte de Simone. Va toda de azul, color que generalmente simboliza el cielo; el ángel, deslumbrante en tonos dorados. El observador se da cuenta del encuentro sagrado en el que el cielo y la tierra se convierten en uno solo. María y el ángel, que cierran los ojos, se conmueven el uno al otro.

El ángel de la Anunciación (arriba), otra versión del mismo tema, se cree que fue un díptico cuyo panel derecho se ha perdido. En él se veía a la Virgen a quien el ángel extiende el brazo en el que lleva una rama de olivo. La ausencia de la Virgen es casi un felix culpa (un feliz infortunio), ya que ahora nos vemos forzados a ponemos en su lugar y a entrar en el drama silencioso.

 

Conflicto familiar

La gracia de Simone y su amor por la ropa bella no es algo superficial, y él lo combina con un electrizante sentido de conflicto. Cristo descubierto en el templo (arriba) es una extraordinaria evocación de la diferencia generacional; el Niño Jesús y su Madre están frente a frente sin comprenderse, y san José intenta solventar las diferencias que hay entre ellos, pero sin éxito. Es el escalofriante momento en que Jesús llega al punto crucial de su crecimiento, cuando se da cuenta de que incluso aquellos a quienes queremos y en quienes confiamos no pueden comprendemos, y no se les puede pedir que lo hagan. Todos estamos solos y todos somos especiales, y esto también se aplica a las mejores familias.

 

Los hermanos Lorenzetti

Si Simone fue un merecido discípulo de Duccio, sus coetáneos, los dos hermanos Lorenzetti, Pietro (activo 1320-1348) y Ambrogio (activo 1319-1348), a pesar de ser los dos sieneses, están señalados con la marca de Giotto. Representan a Giotto «a lo Duccio»; pintan grandes formas columnares que, sin embargo, tienen una gracia conmovedora. Sus pinturas revelan una afinidad más profunda con la vitalidad psicológica característica de Giotto que con la elegancia consciente y la artesanía refinada de su más ilustre contemporáneo, Simone Martini.

Ambos hermanos murieron repentinamente en 1348, probablemente víctimas de la Peste Negra, la gran epidemia europea. La tabla de Pietro Lorenzetti San Sabino ante el gobernador (arriba) tiene, además de una gran delicadeza, una especie de monumentalidad. Sabino, uno de los cuatro santos patrones de Siena, se niega a ofrecer sacrificio, tal y como lo ordena el gobernador romano de la Toscana, al extraño y pequeño ídolo. La figura revestida de blanco del santo, que exhala un aire de calmada tranquilidad y resolución, llama nuestra atención, mientras que la figura sentada del gobernador está de espaldas al observador.

Percibimos la sensación de espacio, tanto físico como mental.
Ambrogio, el hermano más joven, combina la grandiosidad y los detalles en su pequeña pintura La caridad de san Nicolás de Bari (derecha). Representa el momento de la leyenda en el que el santo tira las tres bolas doradas en el dormitorio de las hijas de un aristócrata empobrecid. Las bolas (que deducimos son un signo del prestamista) servirán de dote para las chicas. El padre mira sorprendido hacia arriba y la hija mayor levanta la cabeza igualmente sorprendida.

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