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Observación, ambiente, y espacio.
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por Vicente Viola |
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Hay gran cantidad de factores que pueden hacer La fotografía no solo capta objetos y situaciones que se presentan ante la lente. El manejo del ambiente y el espacio pueden enriquecer enormemente cualquier imagen, pero estos quedan sujetos al ágil ojo del fotógrafo. La observación es primordial para cualquier tipo de fotografía, fundamentalmente cuando tenemos tiempo para efectuar la toma. Tomarse un tiempo antes de sacar las fotos es muy importante. Cuando más claro tengamos la idea de que queremos registrar, mejor será nuestro resultado final. En el caso de grandes espacios o edificios donde nosotros no podemos mover la luz ni el lugar, es fundamental observar, mirar el sol, saber donde esta el norte y como puede variar la sombra, caminar y observar. El ambiente lo conforman todos los elementos y situaciones que se encuentran en el interior del espacio fotográfico. Desde los elementos estáticos a los móviles; la dirección de una mirada o el movimiento de un vehículo; la sombra de una luz dura o el esfumado de un día nublado; la gama de grises de una buena foto blanco y negro o los colores fuertes de una copia color, etc. El espacio, es la distancia virtual que hay entre un objeto y otro dentro de la imagen. Distancia variable según la lente utilizada y según la ubicación de quien toma la instantánea. Todas situaciones controlables que diferencian a un fotógrafo de otro según como cada uno las maneje.
Existen también otra serie de factores que pueden llevar a darle un especial ambiente y espacio a la fotografía, el más importante es el desplazamiento del fotógrafo en el momento previo a obturar, y otros también importantes a tener en cuenta son: la ambientación, la escala, el formato, el ángulo de toma, la perspectiva, la lente, la profundidad de campo, etc. El desplazamiento es fundamental, hablamos de retroceder o avanzar, de subir o bajar, de mirar para arriba o mirar para abajo y por último de efectuar el movimiento zoom de nuestra lente, es decir pasar de gran angular a teleobjetivo y viceversa. Fundamentalmente debemos "mirar antes de fotografiar", no quedarnos quietos en un solo lugar (salvo que las circunstancias del lugar no lo permitan), el primer desplazamiento simple y lógico es adelantarse o retroceder lo suficiente para que el objeto que queramos fotografiar entre debidamente dentro del cuadro, si bien en las fotos donde hay objetos molestos, posteriormente la podemos reencuadrar, lo ideal es hacer en encuadre perfecto en el preciso momento de obtener la fotografía. Si fotografiamos diversos objetos o personas en diferentes planos, es importante ver la relación de escala y tamaño que se generan entre uno y otro. Por ejemplo un perro en un plano muy próximo y su dueño en segundo plano, lejos del animal, se genera una gran desproporción de escala, no quiere decir que este mal, sino que depende del efecto que se quiera lograr con la imagen. Este efecto se denomina “profundidad por diferencia de escala” (ver ejemplo de la iglesia y los faroles, abajo).
Otro desplazamiento simple lo da el punto de vista, un fotógrafo poco experimentado tiende a sacar sus fotos de pie, es decir a la altura de los ojos. El desplazarse hacia arriba o hacia abajo hace variar enormemente el resultado final. Debemos recordar que el punto de vista bajo (de rodillas o en el suelo) siempre esta presente y el resultado final son imágenes con sensación de espectacularidad. Esta sensación también se obtiene desde un punto de vista alto (sensación de vuelo de pájaro) pero este ultimo, no siempre esta tan a mano como el punto de vista bajo. Si tenemos un buen lente telezoom, el desplazamiento de acercarme o alejarme se puede efectuar desde la cámara, esto es muy cómodo para efectuar el encuadre perfecto sin movernos del mismo lugar, para acercar planos lejanos o robar una foto sin ser vistos. Es uno de los desplazamientos que nos ofrece la técnica. La ambientación también es fundamental en el momento de la observación. Hay ambientaciones que varían radicalmente con el paso del día (no es lo mismo una paisaje al amanecer, al medio día, o al crepúsculo), no solo varía la temperatura color sino también los colores de la naturaleza. Debemos ver como afecta un día nublado, uno despejado, los rayos del sol entre el follaje, la sombra dura o suave que se proyecta, etc. Este tipo de ambientación es totalmente perseptiva. La ambientación artificial es aquella que nosotros podemos crear poniendo al sujeto en un entorno adecuado a sus características. Por ejemplo si queremos fotografiar un verdulero, el entorno adecuado es el puesto de su verdulería, los cajones de frutas, sus verduras y todo el colorido que lo rodea. A esto se lo suele denominar “retrato ambientado”.
Incorporar la escala cuando el motivo se presta, es muy efectista. Si queremos destacar la grandeza de una torre, el gran espacio interno de un shoping, lo ideal es poner un referente conocido en el mismo plano, para que nos de la sensación de tamaño de ese lugar, en estos casos la escala perfecta es la presencia humana. Ideal para todo tipo de fotografía de arquitectura. Si el caso contrario es querer mostrar lo pequeño de un objeto, debemos incorporar elementos pequeños reconocidos, como ser un cigarrillo, una lapicera, una lata de gaseosa, una moneda, etc., estos objetos por comparación nos dan el tamaño del objeto que queremos mostrar. También existen casos que a propósito no se incorpora un referente para dar la escala. Esto se hace cuando se quiere dar cierta sensación de desconcierto del verdadero tamaño de la imagen al espectador. El formato, es uno de los elementos mas sencillos de manejar, pero no todos los fotógrafos en el momento de ver su objetivo lo utilizan correctamente. Tenemos tres formatos clásicos: cuadrado, rectangular horizontal y rectangular vertical. El cuadrado es exclusivo de cámaras de formato medio, (6x6) aunque con una de 35 mm también lo podemos lograr recortando la copia. Es un formato muy estático y equilibrado, para quien no este habituado a utilizarlo, puede resultarle difícil de componer correctamente. Ideal para retratos y eventos formales. El formato horizontal es quizá el más sencillo. Pero no siempre se adapta a todas las situaciones. Naturalmente cuando miramos a través de la cámara lo hacemos en este formato, por varias razones: los mandos de la cámara están cómodamente diseñados para este formato, la televisión la vemos en horizontal, el cine podríamos decir que en super horizontal y por último, nuestro ojos separados horizontalmente, nos dan una constante visión apaisada de la vida. Resumiendo, digamos que es un formato más pasivo y genera composiciones más estables, ideal para paisajes y para expresar movimiento. El formato vertical es más activo y genera tensión hacia arriba. Nos permite controlar la sensación de espacio en la toma. Si tenemos tiempo al fotografiar, lo ideal es mirar con los dos formatos antes de obturar y seleccionar el más adecuado. Puede hacer variar sustancialmente el ambiente de una fotografía.
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