Sección 01 Estética
Desde el arte (hacia los jóvenes). 4ta parte.
Imagen del escultor y artista Elios Buira

por Elios Buira
Este texto es propiedad original y exclusiva del autor .

 

 

 

Disciplina y rigor en la tarea.
Indagar de todas las maneras posibles en el mundo que nos rodea, pero a través del alma.
No es de otro modo.
Dijimos, o dije, si quieren, que el alma sale a vagar en rededor, va y viene de modo constante y observa qué es lo que está aconteciendo allá afuera. A veces se detiene en un lugar y nos obliga a poner toda la atención necesaria para que retengamos tal o cual instante. Con frecuencia nos impulsa a regresar a determinado sitio aun después de haber pasado mucho tiempo. Por momentos, lo que vemos, nos parece sin sentido. A no preocuparse. Ella se encargará luego de ordenar las cosas, pondrá todo en su lugar y así, empujando, empujando, saldrá la obra que tenemos para hacer.
Convengamos, nuevamente, en que expresión, es presión hacia fuera.
Cuando digo disciplina y rigor en la tarea, me refiero al Universo del Taller, ese lugar sagrado en el que suceden los más bellos y profundos acontecimientos.
Estar. Estar allí esperando el dictado del alma, que pondrá en funcionamiento toda la energía que hace falta para que se cumpla la magia de la obra. Eso nuevo que aparecerá en el planeta para ser parte del todo que ya hay.
Pero cuidado con forzar el impulso imponiéndole la voluntad, porque de ese modo se rompe la magia.
Y el arte, ante todo, magia.
El arte no es cosa mental. Es cosa del corazón.
Lo que tiene que crecer es el corazón, no el cerebro.
Y como se ha hecho crecer el cerebro de manera desmesurada, así es como nos va.
La gran confusión ha sido confundir a la razón con la inteligencia.
¿Cómo nació la flor?
Cuando el poeta se hace esa pregunta no la hace como un botánico, un jardinero o un horticultor. En todo caso, le pregunta qué siente cuando amanece y comienza el día, como son de suaves sus pétalos, o como es el revés de una gota de rocío.
Que razón pudieron tener Shakespeare, Dante, Homero, Borges, para hacer lo que hicieron.
Qué razón pudieron tener Beethoven, Bach, Mozart, Verdi o Piazzola para hacer lo que hicieron.
Que razón pudieron tener Miguel Angel, Rembrandt, Rodin, Donatello, Fernando Fader, para hacer lo que hicieron.
"El árbol no busca sus frutos. Los produce".

Una obra de arte es una entidad.
Tiene vida propia, tiene su universo y el cómo y el porque fue hecha, es algo que no la modifica.
Esa identidad tiene sus pares en las distintas disciplinas que conforman el mundo del arte, cada una, con la impronta digital que le corresponde.
A su vez, esta entidad, está inmersa en la circunstancia del hombre, es una presencia que habita el planeta.
Más si alguien se detiene a observar una obra de arte, el cómo y el porque se para ante ella, es algo que tampoco la modifica.
Pero que sucede cuando alguien se para frente a una obra observándola, abiertos los sentidos; ese alguien ya no será el mismo.
Aparece aquí un interrogante debido al carácter esencialmente subjetivo de la obra artística y a la correspondiente subjetividad en el juicio valorativo de quien la observe.
Quizás por eso Picasso dijo que una obra de arte es tantas obras como gente la mire.
Quiere decir esto, que esa entidad, esa cosa que tiene su propio universo, funciona como disparador de las necesidades sensibles de quien se detiene ante ella y debido justamente a que ese encuentro se da en el plano de lo subjetivo, es que cada uno ve allí lo que solamente ese uno puede ver y sentir.

Lo bello está fuera de lo estético.
Sucede que hace mucho tiempo vinieron los racionalistas a decirnos donde estaba la belleza. Llegaron con el bisturí del análisis y comenzaron a desmenuzar, observando y haciendo observar que tal masa, que tal plano, que el ritmo, la línea y todo lo que hace a la composición de una obra estaba bien o mal hecho.
Dijeron: he aquí lo bello.
Mentiras.
Un Esclavo de Miguel Angel no es bello por lo que estos tipos dijeron.
Es bello porque está cargado de una Energía Superior, muy misteriosa, que se produce en el instante en que Miguel Angel inicia el recorrido de las formas para determinar el volumen de ese esclavo. Por algo dijo que lo que él hacía estaba dentro de la piedra y que solo tenía que quitar lo que estaba de más. El sabía de qué se trataba.
Pero es bello también porque se ocupa del hombre, en este caso del hombre que sufre. Porque a él le dolía el sufrimiento o porque quizá se sentía esclavo en su propio sufrir o atado a sus propias circunstancias. El caso que fuere da lo mismo, no modifica en absoluto el resultado: esa sideral belleza.
Digo entonces que lo bello está en lo ético.
Porque la fealdad también tiene sus manifestaciones. Fea es la tortura, fea es la guerra, la injusticia, la corrupción de los gobernantes, la impunidad, el hambre, la esclavitud, la desocupación y cuantas cosas más.
¿Qué es el acto de un policía deteniendo a un joven por su vestimenta o por los tatuajes que libremente se hizo en el cuerpo?
O cuando paran por las calles pidiéndole documentos a personas de tez morena porque para estos señores el color de la piel de estas gentes les da inmediatamente categoría de "sospechosos"
Y entonces le dice Pizarro en una carta a su hijo Lucien: "¿Quién les da la libertad, para cercenar la libertad de los otros?"
Reitero: Lo bello está en lo ético.
Lo que el artista hace, es contar lo que ve, lo que acontece en el mundo, pues es un testigo.
En este tiempo, en este horror globalizado, el artista más que nunca debe contar eso que ve. El artista no escamotea, no oculta. Dice la verdad.
Es testigo de su tiempo y a veces del tiempo por venir.
Va a la esencia, a lo verdadero.
La belleza en lo estético es artificio.
La Naturaleza tiene otros valores y la Energía Universal otros modos de expresión.
Por ello solo el hombre puede ser ético.
Escuchen Los Cuartetos Medios de Beethoven o Las Cuatro Piezas Sacras de Verdi y se darán cuenta de que estoy hablando.

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