Sección 01 Cómics
Quino, Mafalda y su historia.
Imagen de la D.G. Paola L. Fraticola

por Paola L. Fraticola
Contenidos fueron extraídos de la revista "Especiales del siglo XX"
del Diario La Nación.(Argentina).

 

 

 

... y sucedió lo que tiene que suceder. La historia de la nena, hija de un ama de casa y de un vendedor de seguros., se sigue contando hasta hoy como se cuentan las leyendas. Los padres se la pasan a los hijos, los hijos a los nietos, y todos.. a los 50 años, alos 9, a los 20, sienten que Mafalda es de ellos. Su creador anduvo siempre preocupado por cuestiónes más prácticas.

-Para mí era difícil, porque no estoy acostumbrado a dibujar los mismos personajes. No me salían iguales. A veces, tenía que calcar.

El resto es cosa sabida: en marzo de 1965 la tira dejó de publicarse en Primera Plana y reapareció una semana después en el diario El Mundo, donde salió hasta el cierre del periódico, el 22 de diciembre de 1967. Ya entonces Mafalda era recopilada en libros que editaba Jorge Alvarez, y que llevaban vendidos 130.000 ejemplares. La primera edición, de 1966, había agotado 5000 ejemplares en dos días. El Mundo cerró en 1967, cuando la mamá de Mafalda estaba embarazada de Guille. El 2 de junio de 1968, cuando la tira comenzó a publicarse en Siete Días, el Guille había nacido.
Mafalda mostraba, nos venimos a enterar, un par de obsesiones más bien quineanas. Todo mundo tiene un paraíso y un infierno. A veces, el infierno tiene la forma de pesadilla recurrente. Y es entonces cuando Quino sueña con Hitler -Me ligué todos los noticieros de la Segunda Guerra Mundial en el cine. Los bombardeos, los discursos de Hitler. Además, escuchaba el boletín sintético de Radio el Mundo. Mis padres estaban interesados en la política, eran republicanos y mi abuela, comunista militante. Como yo estaba apasionado a por el cine norteamericano y escuchaba a Sinatra, cuando había una masacre venía mi abuela con la foto y me decía: "Mira lo que han hecho los tuyos". ¿Se acuerdan? Mafalda escuchando el informativo en la radio, pidiendo explicaciones sobre el Vietcong, la superpoblación,la guerra atómica, la amenaza china, Fidel Castro.
-Bueno, sí, claro. Eso es autobiográfico. Madame Bovary c'est moi. Pero Quino, mucho más que Mafalda, es Felipe. Y Felipe, mutación de mutaciones, tiene el alma de Quino, pero la cara de Jorge Timossi, amigo de su alma nacido en Buenos Aires, ahora ciudadano cubano, fundador de Prensa Latina y dueño de "dos graciosos dientes de conejito", autor del libro Cuentecillos y otras alteraciones, editado por De la Flor, y que Quino ilustró con Felipes que comentan y completan los cuentos -a veces estremecedores- de Timossi.

-El colegio para mí era una tortura, como para Felipe. He tirado el cuaderno en la acequia y he vuelto a casa diciendo: "Se me cayó el cuaderno al agua, no puedo ir al colegio".
De la escuela se trajo uno de los temas recurrentes en toda su obra: las relaciones de poder, la opresión de los más débiles por los más poderosos. En sus dibujos, los clientes de restaurantes son despreciados por chefs mandones y maltres con ambición de príncipes. Los reclutas son humillados por sargentos crueles. Los maridos, pisoteados por suegras siniestras.

-La escuela era una especie de anticipo de la colimba. Formar fila, tomar distancia. Como el colegio no era mixto, para mí estar con hombres es como volver a hacer la colimba o la escuela, por eso también prefiero las amigas mujeres. La colimba la viví como Felipe, pensando desde chico: " Algún día me va a tocar y va a ser horrible".
La pasé muy mal, pero estuve 8 meses nada más y me tocó en la ciudad de Mendoza. Después de la jura de la Bandera todas las noches me podía ir a casa, pero yo volvía a dormir al cuartel por miedo a quedarme dormido al otro día, El domingo me lo arruinaba pensando que a la noche tenía que volver al cuartel. Me pasa todavía.

Soy de arruinarme el presente pensando lo que me espera en el futuro. Típico de Felipe. No tengo más el sueño recurrente de hacer el servicio militar, pero hasta los 50 años lo tuve. Era siempre el mismo sueño, que estaba haciendo la colimba, y decía: "Pero yo ya la hice", entonces hablaba con un oficial y el tipo decía: "Bueno, pibe, pero ya estábamos en julio, quedate piola porque si empezás a hacer trámites para demostrar que hiciste la colimba te vas a quedar quién sabe hasta cuándo". Sueños lindos también tengo. Hace cosa dedos años me desperté y le dije a Alicia: "Soñé una cosa tan linda que si yo supiera: que drogándome paso por situaciones así, me drogaría". A los 6, Quino se enamoró de la hija del lechero. Nunca se lo pudo confesar. Se brotaba de timidez, rojo de amor apenas la veía. Décadas más tarde, Felipe se enamoraba de una belleza de 7 años, pelo lacio, ojos rasgados, que lo dejaba sin habla. Grap y glup era lo único que entonaba frente a la nínfula lesiva. Muriel, se llamaba. Era igual a Brigitte Bardot.
No dibujo a menudo mujeres como Muriel. Es que dibujar mujeres bonitas es muy difícil al menos para mí. y Murielera parecida a... bueno, a mí se me quedó acá la Brigitte Bardot.
Probemos con El Guille. Hermanito de Mafalda. Unico personaje al que le gusta la sopa, como a Quino, y que ha hecho pensar a muchos que el Guille es el díbujante de chiquito. pero no. "iZo-zo-pita! ", gritaba el Guille, inspirado en un sobrino de Quino, flautista ahora, que tenía 3 años por entonces. El Guille amaba a Brigitte. " ¿Eta ma- má?", preguntaba. "No, ésa es Brigitte Bardot".

Buaaaaaa, lloraba. Pobre Guille. Pobre Quino. Tímido crónico. Felipe felipazo hasta los huesos.
-Ahora estoy mejor, pero yo para comprar un lápiz daba vueltas, me imaginaba cómo lo iba a pedir, tendrán, no tendrán, y si no tienen qué hago, y practicaba lo que iba a decir cuando llegara.
Así y todo, se las arregló para estar casado 39 años con una mujer. Alicia Colombo, todo un carácter. En los primeros tiempos, vivieron en un cuarto del departamento de los padres de ella. Después, se mudaron a San Telmo. Chile 371. La dirección que Quino le dibujaba a Mafalda. Mundo Quino, como todo mundo, no tiene una sola explicación. A veces tiene mil. A veces, ninguna.

-No hemos querido tener hijos. Cuando nos mudamos a San Telmo, era muy chiquito el departamento, yo siempre trabajé en casa y no me hacía ninguna gracia que Alicia se fuera a trabajar temprano y yoquedarme cuidando a un nene chiquito. Los nenes empiezan a ser atractivos a los2 años. Antes son un paquete que uno mucho no sabe qué hacer. Además... a mí me marcó mucho la muerte de mis padres, en el sentido de
que... quiero decir... ¿cómo, me traen al mundo y después me largan cuando yo quería más tiempo con ellos? y luego, esto de ver todas las guerras y las porquerías de la humanidad, uno piensa para qué, a ver si todavía el hijo de uno... ehhh... sale nazi...

-¡Claro! Que es una idea recurrente que tengo.

Pienso que seguramente en Austria alguna persona en un parque habrá visto un bebe y habrá dicho: "Qué lindo bebe", y el bebe era Hitler. Me pasa con las dedicatorias.. Pienso: "¿y si le estoy dedicando un libro a una persona que ha sido un torturador?"
En su estudio hay una mujer desnuda. Una foto de Annemarie Heinrich. Sombras y luces en las que a Quino le gusta hurgar como quien busca formasen las nubes. Ha logrado ver una mano extendida en el rostro oculto de la mujer.
-Lo que sí, casino tiene tetas. Pero tiene un pubis muy sensual.
Ahora desenfundauna hoja amarilla donde está impresa la foto de la ex mujer de Pelé. "¿A quién se parece?", pregunta. Abre el Diccionario Larousse, en una página donde
el retrato de La Gloconda luce en la misma escala que la foto. Dobla la hoja de la revista -por un doblez gastado de tanto mostrar una y otra vez. y hace coincidir la parte de arriba de la cara de la mujer de Pelé con la parte de abajo de la Gioconda. Bingo. La mujer de Pelé completa a la Gioconda, exacto puzzle. Ahí nomás, hermoso como el rayo, el recuerdo de Miguelito descubriendo que su pulgar en perspectiva podía tapar un edificio, que la espalda servía para irse, preguntando porqué todo junto se escribe separado y separado se escribe todo junto.
-Sí, sí, yo tengo mucho de eso. De chico y de grande, me pregunto estupideces que no sirven para nada.. Miguelito era un personaje para seguir haciéndolo. Ese, y Libertad.
Libertad. Chiquita porque en tiempos de autoritarismo la libertad es chiquita como maní.
-Libertad era para seguirla porque tiene razonamientos que al fin de cuenta son míos, y pregunto cómo diablos tiene esas contradicciones, esos discursos tan bien armados que hoy los leo y digo; " ¿Pero cómo hice para armar eso?" Me gusta mucho el personaje y las cosas que ha provocado que se me ocurrieran. Por ejemplo, cuando la maestra le dice: "El sol sale por..." y ella dice: " ¿Por la mañana ?" Quino asegura que no deja ni dejará que alguien de carne y hueso meta sus dedos en la carne de tinta de Mafalda y su tropilla. Mafalda es dibujito animado -dibujo al fin-y nada más. Pero Quino no puede evitar que exista gente parecida a sus personajes. Manolito, por ejemplo, es mozo y vive en Portugal.


-Estábamos en un bar de Portugal con Alicia y había un mozo que era igual. Lo mirábamos tanto que el tipo cada tanto venía a preguntarnos si necesitábamos algo. A Mafalda una vez me la crucé. En Cuba.
Me mostraron una nena, vecinita de Daniel Mallo, que fue el cubano que hizo los dibujos animados de Mafalda. Era muy parecida, realmente. Manolito es imagen y semejanza del papá del amigo de Quino, Julián Delgado. El padre de Julián tenía una panadería en Defensa a 1200, calle que Quino evita como al mal sueño. Es que Julián Delgado, con quien tuvo un entredicho por un devuélveme esos originales de Mafalda -recuerden, Julián le ofreció publicarlos en Primera Plana y Quino luego quiso mudarse a El Mundo desapareció durante la dictadura militar, en 1978, cuando era director de la revista Mercado. Manolito es todavía el único de todos los habitantes de Mundo Mafalda que la hacen reír.
-Me parecían bárbaras las ocurrencias de Manolito, con esa cosa de bestialidad que tenemos los españoles. Al final. cuando no sabía qué hacer con la tira, recurría a Susanita y Manolito. Sabía que eran graciosos.

Un día Mafalda se terminó. En su página de Internet, Quino escribe: "Dejé de hacer Mafalda después de 10 años porque me costaba mucho esfuerzo no repetirme.
Sufría con cada entrega.

Cuando uno tapa el último cuadrito y ya sabe cuál va a ser el final, es porque la cosa no va 'y si bien me halaga que se siga leyendo, también es triste pensar que los temas de los que hablaba Mafalda siguen existiendo". El 18 de junio de 1973 Susanita advertía desde la página de Siete Días: "Ustedes no digan nada que yo les dije, pero parece que por el preciso y exacto lapso de un tiempito los lectores que estén hartos de nosotros van a poder gozar de nuestra grata ausencia dentro de muy poco"; El tiempito fueron 26 años, y resultó que no había tantos lectores hartos.
Los libros de Mafalda siguen publicándose con éxito. De la Flor empezó a publicar en los años 70 los famosos libritos apaisados, en un total de diez, y si bien se ha perdido la cuenta, cada una de las ediciones vendió dos millones de ejemplares. Mafalda inédita una recopilación publicada por primera vez en 1988, va por la edición número 15 y lleva vendidos 50.000 ejemplares. Toda Mafalda, de 1993; va por la edición número 9 y vendió 95.000 ejemplares. Se publicó además en Italia -con prólogo de Umberto Eco-, España, Portugal, Brasil, Noruega, Dinamarca, Grecia, Holanda, Finlandia, Francia y Alemania.
-A veces pienso que tiene esa vigencia porque refleja todo un mundo completo. Otras, porque pinté la vida de una familia. Pero no sé.. Es algo que me asombra.. Dejar de hacer la Mafalda fue una decisión que me llevó mucho tiempo. Mafalda dejó de publicarse el 25 de junio de 1973. Quino había pasado diez años construyendo un mundo. Una saga de tinta y de papel.
-A veces siento que la gente me reprocha como a un criminal de guerra que hace 26 años mató a nueve personas: los nueve personajes de la historieta. Yo digo que Mafalda es un dibujo, no una persona de carne y hueso. Qué raro eso, ¿no? Porque a veces me tratan como si fuera un... como si fuera un asesino.

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