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Caricatura: la deformación expresiva (VII) .
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por Milko A. García Torres |
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Cómics expresionistas El fenómeno del llamado «cómic de autor» ha nacido en Francia a finales de los años sesenta, se ha extendido y reforzado en Italia en los años setenta, y en los años ochenta ha llegado a numerosos países, entre otros España y Estados Unidos. Hablar de «cómic de autor» comporta en realidad, una buena dosis de mistificación: tiende a hacer pensar que los autores anteriores fueran inferiores o menos creativos; y esto es falso. Tiende a hacer pensar que en el «cómic de autor» exista alguna otra seña artística, y también eso es falso. Los realizadores del «cómic de autor» o de la «vanguardia de los cómics» investigan, porque quieren hacer que el cómic cuente aquello que nunca ha contado. Quieren ir más lejos de cuanto han ido sus predecesores. Quieren explotar al máximo las posibilidades expresivas del lenguaje de los cómics; más de lo que se hubiera hecho nunca en el pasado.
Entre los autores clásicos más amados por estos historietistas están Will Eisner y Chester Gould; el primero sobre todo por sus invenciones gráficas, el segundo por la despiadada vena grotesca en la configuración de los personajes. En el caso de los argentinos José Muñoz y Carlos Sampayo, la lección de Gould es utilizada muy directamente.
Muñoz y Sampayo son autores muy comprometidos
desde un punto de vista social y psicológico; sus historietas,
siempre muy dramáticas, están también embebidas de un sarcasmo
y una ironía sombríos y devastadores. Ya se ha visto que en general la caricatura hace más rápida y sencilla la lectura de las imágenes, ayudando con su concisión tanto a los cómics humorísticos como a las historietas policíacas sin perifollos de Dick Tracy. Pero en Muñoz y Sampayo sucede lo contrario: la caricatura no vuelve a las figuras más legibles, sino menos, las complica en vez de simplificarlas, reduce la velocidad de lectura en vez de acelerarla. ¿Por qué, pues, Muñoz y Sampayo complican así las cosas? ¿Por qué esta operación contraria al uso habitual, que nos obliga a esforzarnos, a ser lentos y meticulosos al leer sus imágenes? Añadiremos que la misma lentitud y meticulosidad es necesaria también para comprender las tramas de estos autores, no sólo sus características imágenes. La respuesta se encuentra si se trata de entender el fin comunicativo de las historietas de la pareja de argentinos. Sus imágenes, sus historias, son difíciles, porque ellos nos quieren transmitir muchísimas cosas; porque, por ejemplo, una imagen que obliga a una lectura lenta nos obliga a observar meticulosamente detalles que no veríamos con una lectura más rápida. El dibujo de Muñoz ahonda en la personalidad de los personajes, nos hace captar sus deseos y miedos escondidos: nos quiere revelar la mayor cantidad de cosas posible. Pero ese dibujo nos demanda también que le prestemos una atención intensa, porque basta muy poco para dejar escapar los detalles. Es frecuente, en sus historietas, que, mientras la narración principal continúa al fondo, sucedan en primer plano acontecimientos que no tengan nada que ver con aquélla, pero que nos ayudan a penetrar en la atmósfera, en el ambiente en el que se desarrollan las vicisitudes. Nada es secundario; todo es importante. Todo debe ser observado con atención. 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9
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