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Caricatura: la deformación expresiva (IV) .
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por Milko A. García Torres |
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Cómics de humor (III) Un gran creador de caricaturas es el italiano Benito Jacovitti. Algo de la redondez disneyana queda reflejado en sus figuras, pero el espíritu de Jacovitti es mucho más burlesco y paradójico que el de la producción de Disney.
La figura de arriba nos muestra a la caricatura que vive de la exasperación de caracteres, movimientos y situaciones estereotipados. La caricatura hace más fácil el reconocimiento de las situaciones porque pone en evidencia precisamente aquello que estamos acostumbrados a ver en este tipo de situaciones, o lo que esperamos ver. Y eventualmente exagera, provocando el efecto cómico. La nariz rebanada del soldado simboliza la derrota y la afrenta, pero al mismo tiempo nos tranquiliza el nulo derramamiento de sangre, que la asemeja más al salchichón que hay en el suelo que a una efectiva nariz cortada. El napoleónico y partenopeo gobernador pone verdaderamente «los pies en polvorosa», y los faldones de la chaqueta se le levantan como corresponde; boca y ojos expresan aquí más espanto que en cualquier representación realista, porque esa boca y esos ojos son la boca y los ojos típicos del espanto, y de esta manera se ponen en evidencia más rápidamente que en cualquier representación realista, la cual debería mostrar, al ser realista, muchas otras cosas, y no podría expresar las expresiones más de lo que sucede en la realidad.
Más variado es el repertorio de signos de Altan (arriba). El sarcasmo de Altan es devastador. Mucho más que en los otros ejemplos, aquí el humorismo se basa en el efecto grotesco de la caricatura, y se trata siempre de un humorismo airado, feroz, despiadado. Las caricaturas de Altan, además de ser expresivas, quieren ser expresionistas, son retratos del vicio, de las malas cualidades. Se subrayan características que descuidaban los otros ejemplos que hemos visto: las bolsas debajo de los ojos, las verrugas en las narices, la grasa bamboleante de las barrigas, la perfidia de las miradas, la vanidad imbécil de los peinados... Las caricaturas vistas hasta ahora eran bonachonas. Con Altan encontramos, en cambio, un ejemplo del uso incisivo, a veces terrible, que se puede hacer de la caricatura, y del que veremos otros casos reflexionando sobre los cómics no humorísticos.
Por último, el joven Hunt Emerson (arriba). Un ejemplo
de caricatura extremadamente fuerte, deformante, muy grotesca,
más deformante que la de Altan, si es posible. Pero utilizada
para crear una imagen del mundo bonachona y desengañada, donde todo es más feo y más triste de lo que debería ser y que parece ser, según las palabras de los personajes, pero la vida es bella de todos modos. El pobrísimo saxofonista Max Zillion pasa de una (hilarante, pero sólo para el lector) desilusión a otra. Nunca le pagan y todos se aprovechan de él. 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9
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