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Caricatura: la deformación expresiva (II) .
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por Milko A. García Torres |
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Cómics de humor El primer ejemplo que proponemos es una viñeta de los Kin-der-Kids: de Lyonel Feininger de 1906. Hay diversas razones para empezar por esta imagen: se trata de un có-mic humorístico y fantástico, a la vez creado en los primeros años de vida del cómic, y por tanto muy ligado a la modalidad de la viñeta de sátira, en la cual Feininger era un maestro. En aquel tiempo, desde hacía ya unos quince años, Feininger publicaba en Alemania (donde residía, aunque había nacido en Estados Unidos) muchísimas ilustraciones y viñetas políticas de carácter fuertemente satírico en diversas revistas. Prolongaría esta actividad a lo largo de diez años, mientras que su experiencia como dibujante de cómic, por divergencias con sus editores, se alargó apenas un año. Más o menos en el mismo período en que fue dibujada esta imagen, Feininger estaba experimentando con la pintura, un campo en el que se destacaría mucho más, al punto de ser llamado por Gropius para enseñar en la Bauhaus en los años veinte. La viñeta muestra al Misterioso Pete que informa por medio de una visión a la tía Jim-jam y a su sobrino Gussy de la suerte de los Kin-der-Kids de paseo por el mundo, mostrándolos en plena navegación en una bañera utilizada como embarcación. La caricatura es el instrumento para evidenciar las características de cada personaje: caricaturizando algunos de sus aspectos se los hace característicos y fácilmente reconocibles.
La caricatura tiene estas características. No es casual que para ver el nacimiento de los primeros cómics «realistas» se deba esperar a finales de los años veinte, cuando ya el lenguaje de los cómics está consolidado, y también su público. Y no es casual que el primer cómic no caricaturesco retome las historias de aquel Tarzán cuyo enorme éxito garantizaba el interés del público incluso en las más difíciles fases iniciales, cuando aún personajes y ambiente estaban necesariamente poco definidos. Era fundamental, pues, el hecho de que en realidad los personajes y el ambiente fueran reconocidos a través de los libros y de los mass-media. Pero las características de concisión y de esencialidad son a menudo típicas también de la narración humorística. Pensemos, por ejemplo, en los chistes, una de las cualidades más apreciadas es la brevedad. La caricatura es adecuada al humorismo porque está en condiciones de decirnos muchas más cosas de una sola vez que la imagen realista: ella deforma caricaturizando, poniendo en evidencia los rasgos más significativos. Es decir, nos simplifica la comprensión de la imagen, y por ello las imágenes para niños son casi siempre caricaturas. Pero el «hacer reír» no es esencial a las caricaturas: se las puede utilizar para hacer reír, marcando ciertos rasgos, ciertas deformidades que «nos hacen reír», pero también encierran otros fines. El uso de los animales humanizados en los cómics viene de la literatura fabulista y moralizante de Esopo o La Fontaine, a través de su dedicación a la literatura infantil. Además de prestarse fácilmente a la caricaturización, esta mezcla de aspectos animales y humanos permite también caracterizar a los personajes a través de la atribución de las cualidades del animal del que adoptan los rasgos. El ejemplo obligado en este caso es la producción de Disney. El estudio Disney había experimentado con el conejo Oswald antes que con el ratón Mickey, y su inspirador era el gato Félix de Pat Sullivan. 1 - 2 - 3 - 4 - 5 - 6 - 7 - 8 - 9
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