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Paul Signac (1863 - 1935).
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por Milko A. García Torres |
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Paul Signac nace en 1863 en Paris, donde su padre tenía un negocio de guarnicionería. Sus estudios de bachillerato se veran interrumpidas por una temprana vocación artística, alentada por la contemplación de las obras de los impresionistas. AI parecer, en 1879, cuando tenia 15 años, Signac acudió a la cuarta exposición impresionista y realizó algunos bocetos a partir de obras de Degas; la airada intervención de Gauguin, que expulsó al muchacho de la sala al grito de "¡aquí no se copia!" , no terminaría con sus deseos de convertirse en pintor. Con este propósito ingresa en 1882 en la Escuela de Artes Decorativas y comienza a asistir al taller libre de Bin, un pintor de cierto prestigio que era, a la sazón, alcalde de Montmartre. En sus primeras obras se descubre la intluencia de Pissarro, de Renoir y, sabre todo, de Monet, pintores a los que aún no habia conocido. El año 1884 va a ser fundamental en su carrera: participa en la primera exposición del grupo de los independientes y conoce al que sería su compañero en la aventura del divisionismo, Georges Seurat.
Los Independientes
Siguiendo el ejemplo de los impresionistas, los rechazados en el Salón oficial -certamen anual organizado por la Academia de Bellas Artes del que sistemáticamente eran excluidos los artistas que se atrevían a cuestionar los preceptos academicos- constituyeron una asociación con el fin de exponer sus obras de forma alternativa. Sin embargo, a diferencia de Degas y sus amigos, no trataban de formar un grupo homogeneo, sino de convocar, sin ningún tipo de filtro, a todos los artistas independientes. En la primera muestra de los Independientes, Seurat expuso su Baño
Pasión divulgadora
Desde este momento, Signac pasa a ser el principal defensor de la causa del divisionismo, consiguiendo atraer a una figura del prestigio de Camille Pissarro. Precisamente, el gran pintor impresionista sintetizaría bien la posición de Signac dentro del grupo cuando afirmó: "Todo el peso del neoimpresionismo recae sobre usted! (...). A Seurat no lo atacan porque siempre guarda silencio; a mí me desdeñan como se hace con los viejos chochos, pero siempre van a por usted porque es beligerante". La conversión de Pissarro abrió a los jóvenes divisionistas las puertas de la Ultima exposición de los impresionistas, en 1886. Su participación en la muestra generó un considerable escándalo, tanto en el público como en una crítica que apenas había digerido el impresionismo y para la que, en el mejor de los casos, la nueva técnica no pasaba de ser un curioso ejercicio de virtuosismo. Los encendidos ataques que recibieron Signac y sus compañeros no hicieron más que alentar la solidaridad de toda una nueva generación de artistas, como los que en Bélgica se reunieron bajo el nombre de Los XX, con los que Signac expondría asiduamente desde 1888, siendo el primer extranjero que, dos años después, recibiría el honor de ser admitido como miembro del grupo. La creciente aceptación de la técnica divisionista, en gran parte fruto de la activa labor de proselitismo llevada a cabo por Signac, acarrearía las primeras divergencias con Seurat, quien veía en ello un riesgo para su originalidad. El desacuerdo entre los dos pintores no se limitó al orden personal: hacia finales de la década de los ochenta, Signac comienza a cuestionar el minucioso puntillismo de su compañero, que, en su opinión, confería a sus composiciones "un aspecto menguado y mecánico". Pese a estos problemas, surgidos en gran parte por el contraste entre el carácter reservado y un tanto altivo de Seurat y el temperamento abierto de Signac, este siempre manifestaría su admiración por el gran genio del divisionismo; su temprana muerte le sumió en un estado de profunda tristeza.
La luz del Sur
No obstante, Signac fue pronto consciente de que, tras la muerte de Seurat, él pasaba a ser el lider del divisionismo y se dedicó a rebatir a quienes, como Lucien Pissarro, creían que esta pérdida significaba el fin del movimiento. Superado el abatimiento, recupera su vocación marinera -a lo largo de su vida poseyó más de treinta barcos- y emprende numerosos viajes. Fruto de uno de ellos es el "descubrimiento" de Saint- Tropez, por aquel entonces un tranquilo pueblecito de pescadores, donde compra una casa en 1893. La luz mediterráneo invade unas obras en las que el "punto" divisionista se va ampliando, al tiempo que se enfatizan los contrastes cromáticos. Hacia 1896, el cambio se hace más evidente; una nueva mirada crítica a Las Modelos de Seurat le persuade de la necesidad de alejarse de su finísima pincelada para dotar al conjunto de una mayor luminosidad. Viajes y pintura
En esta misma época comienza a pintar a la acuarela empleando una técnica muy ágil de grandes manchas de color, que nada tienen de divisionistas. Estos "excursos" no implican una perdida de fe en la trascendencia de su método: en 1899 publica De Delacroix al Neoimpresionisno, un texto en el que expone de forma minuciosa los principios de su pintura, demostrando que los reproches que esta recibió son herederos de los que, en su día, se dirigieron contra Delacroix, a quien considera el auténtico precursor del divisionismo. La labor difusora de Signac servirá para que un buen número de pintores -como Matisse, que pinta en Saint- Tropez su obra divisionista Lujo, calma y 'Voluptuosidad- se apoyaran en sus enseñanzas para desarrollar apuestas más radicales. Las últimas décadas están marcadas por sus dos grandes pasiones: los viajes y la pintura. Constantinopla, Venecia, los puertos del Mediterraneo o las costas bretonas serán escenarios de sus obras. Los años no aplacan su talante combativo: partidario de Dreyfus en el escándalo que agitó a la opinión pública francesa a fin de siglo, pacifista durante la Primera Guerra Mundial, participó con Andre Gide en el comité de intelectuales antifascistas. El respeto de sus colegas le lleva en 1908 a la presidencia de la Sociedad de los Independientes, un cargo que ejerció hasta su muerte, acaecida en 1935. |
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