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Jean Dubuffet (1901-1985).
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por Paola L. Fraticola |
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Pese a su temprana vocación artística y lo prolijo de su obra, Dubuffet no se consagró por completo a la pintura sino tras muchas dudas y después de haber superado los cuarenta años.
TIEMPO DE DUDAS
En 1924, al término de su servicio militar, Dubuffett abandona su incipiente carrera artística y, en un nuevo intento por liberarse de ataduras, se embarca para Buenos Aires, donde trabaja durante seis meses como técnico en una empresa de calefacción.
El ART BRUT
Pero más que las circunstancias materiales, fueron dudas acerca del camino que había de seguir su obra las que demoraron la decisión de Dubuffet de consagrarse a la pintura. Finalmente, en 1942 cede la gestión de su empresa aun apoderado y alquila un taller muy próximo a su casa de París. Dubuffet inicia así su auténtica carrera artística y en 1944 puede realizar en la galería René Drouin de París su primera exposición individual, donde André Malraux será su primer comprador. Finalizada la guerra, en el curso de un viaje por Suiza en compañía de su gran amigo Jean Paulhan, comienza a interesarse por la expresión plástica de los enfermos mentales e inicia su colección de lo que denominaría "Art brut" -arte bruto-. En esta época, Dubuffet inicia su actividad teórica y en 1946 publica su primer trabajo, Prospecto paralos aficionados de todo tipo. El año siguiente expone en la galería neoyorquina de Pierre Matisse y ve cómo se va asentando en América un prestigio que no alcanzará en su país natal sino mucho tiempo después. También en 1946 presenta en París una serie de retratos en la sala René Drouin, en cuyos bajos se constituyen el Hogar del arte bruto y la Compañía del arte bruto. Con motivo de la exposición de su colección de este tipo de obras, celebrada en 1949, Dubuffet publicará uno de sus textos fundamentales, cuyo título, Más vale arte bruto que las artes culturales, es revelador de las preocupaciones del artista.
LA AVENTURA MATÉRICA
La creciente proyección social no impide que Dubuffet mantenga un deseo de escapar del corsé de la cultura occidental que le lleva a realizar entre 1947 y 1949 varios viajes a la región del Sáhara argelino. Tras la decepción de esta experiencia africana, el pintor se sumerge en la vorágine de una gran urbe como Nueva York, donde trabaja varios meses entre 1951 y 1952. La serie Cuerpos de damas de 1951 cierra una primera etapa figurativa; en esta década la obra de Dubuffet estará dominada por el diálogo entre la superficie pictórica y la materia; así nacen series como Suelos y Terrenos, Pastas batidas, Celebración del suelo, Texturologías, Ensamblajes o el gran ciclo de las Materiologías. Cada una de ellas surge de un tema o un problema específico al que el artista se consagra durante épocas determinadas, aunque en ocasiones vuelve a trabajar en ciclos ya cerrados. En 1961, en plena elaboración de su serie de litografías Los Fenómenos, da un giro brusco a su trabajo y regresa a la vena figurativa de sus Vistas de París, de 1943, en obras que de nuevo tienen como motivo de inspiración el torbellino de la gran ciudad francesa y que se reúnen bajo el epígrafe Paris Circus.
L.'HOURLOUPE
En julio de 1962, en un nuevo cambio que demuestra la vitalidad de un artista ya sexagenario, Dubuffet inicia su serie más larga e importante, la que denomina L'Hourloupe. Durante más de una década sus obras se pueblan de formas nacidas del entrecruzamiento aleatorio de trazos y de unos pocos colores elementales, células de un microcosmos caótico que con el tiempo se materializan en tres dimensiones: primero sobre el soporte ligero y manipulable del poliestireno expandido, más tarde en forma |
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